POR JUSTIN KABUMBA, MONIKA PRONCZUK and JEAN-YVES KAMALE
BUNIA, República Democrática del Congo (AP) — El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó abiertamente su preocupación el martes por la “magnitud y la rapidez” de un brote de un virus relacionado con el ébola en la República Democrática del Congo, donde las autoridades reportaron un fuerte aumento de muertes sospechosas —al menos 134— y más de 500 posibles casos.
El virus se propagó sin ser detectado durante semanas después de la primera muerte conocida, ya que las autoridades realizaron pruebas para una cepa más común de ébola que dieron negativo, dijeron expertos en salud y trabajadores humanitarios.
El virus Bundibugyo que se ha detectado no tiene medicamentos ni vacunas aprobados.
El ministro de Salud del Congo, Samuel Roger Kamba, dijo en una conferencia de prensa el martes que se habían tratado 69 casos y que 134 personas han muerto desde que comenzó el brote.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que está “profundamente preocupado por la magnitud y la rapidez de la epidemia”, y agregó que la agencia de salud de la ONU convocaría a su comité de emergencia más tarde el martes.

Señaló como motivos de alarma la aparición de casos en zonas urbanas, las muertes de trabajadores sanitarios y un importante movimiento de población.
El paciente cero aún no se ha confirmado
La OMS declaró el brote de ébola una emergencia de salud pública de importancia internacional, lo que requiere una respuesta coordinada.
Se estaban enviando recursos a las dos provincias afectadas cerca de la frontera con Uganda, que ha reportado una muerte en una persona que viajó desde el Congo.
El jefe del equipo de la OMS en el Congo dijo que las autoridades no han identificado al paciente cero en el brote.
La doctora Anne Ancia también dijo que la vacuna Erbevo, utilizada contra un tipo diferente de ébola, estaba entre las que se estaban considerando para un posible uso. Pero incluso si esa u otra es aprobada, tardaría dos meses en estar disponible.
Por ahora, dijo Ancia, ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos ni los Centros para el Control de Enfermedades de África estaban sobre el terreno, pero otros sí, incluidos Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja.
Dijo que esperaba un largo camino por delante: “No veo que en dos meses hayamos terminado con este brote”.
Dentro de Congo, ahora se han confirmado casos en la capital de la provincia de Ituri, Bunia; Goma —capital de Kivu del Norte, en manos de rebeldes—; y las localidades de Mongbwalu, Nyakunde y Butembo, donde viven bastante más de un millón de personas en total.
El doctor Peter Stafford, un médico estadounidense, está entre los casos de Bunia, según Serge, la organización cristiana para la que trabaja.
Estuvo atendiendo a pacientes en un hospital. Otros tres empleados de Serge que trabajaban allí, incluida la esposa de Stafford, no mostraban síntomas.
Pruebas con falsos negativos retrasaron la respuesta
Congo ha dicho que la primera persona murió por el virus el 24 de abril en Bunia, y el cuerpo fue repatriado a la zona de salud de Mongbwalu, una región minera con una gran población.
“Eso hizo que el brote de ébola se agravara”, dijo Kamba, el ministro de Salud.
Cuando otra persona enfermó el 26 de abril, se enviaron muestras a la capital de Congo, Kinsasa, para su análisis, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África. Bunia está a más de 1.000 kilómetros (620 millas) en un país con algunas de las peores infraestructuras del mundo.
Las muestras de Bunia se analizaron inicialmente para el tipo más común de ébola, la variedad de Zaire, dijeron funcionarios congoleños. Dieron negativo, dijo el doctor Richard Kitenge, gerente de incidentes del Ministerio de Salud para el ébola, y las autoridades locales asumieron que no era el virus.
Sólo los laboratorios en Kinsasa y Goma, que ahora está controlada por el grupo rebelde M23 respaldado por Ruanda, tienen la capacidad de realizar pruebas para el virus Bundibugyo.
Benjamin Mbonimpa, secretario permanente del M23, dijo a los periodistas el domingo que el gobierno rebelde había establecido puntos de entrada y salida en la ciudad y asumiría la responsabilidad de los servicios funerarios en caso de que continuara la propagación.
“Nuestra prioridad es proteger a la población dentro de nuestra jurisdicción, y exhortamos a la gente a reanudar sus actividades diarias”, dijo.
El 5 de mayo, la OMS fue alertada de unas 50 muertes en Mongbwalu, incluidos cuatro trabajadores sanitarios. La primera confirmación de ébola llegó el 14 de mayo.
“Nuestro sistema de vigilancia no funcionó”, señaló Jean-Jaques Muyembe, un virólogo del Instituto Nacional de Investigación Biomédica.
“El laboratorio de Bunia (…) debería haber seguido buscando y enviado las muestras al laboratorio nacional. Algo salió mal allí. Por eso terminamos en esta situación catastrófica”, dijo, y afirmó que miembros del Parlamento y senadores estaban al tanto de que “había muertes y no se decía nada”.