POR JACK THOMPSON, SIBI ARASU and FABIOLA SÁNCHEZ
DAKAR, Senegal (AP) — Cuando el agricultor senegalés Abou Sow vio por primera vez en redes sociales cómo los misiles de Estados Unidos impactaban en Irán, tuvo el presentimiento de que pronto afectaría a la agricultura en su nación de África occidental.
Desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, los precios de los fertilizantes han subido un 40%.
Sow estaba mejor preparado que la mayoría. Hace ocho años, abandonó los fertilizantes químicos y los sustituyó por compost orgánico y otras fuentes naturales.
Ahora moviliza a agricultores en Senegal para que compren estiércol a pastores locales y da consejos sobre cómo hacer un compost rico, seleccionando lombrices que indican un compost saludable.

“No podemos permitirnos esperar a un alto el fuego”, afirmó Sow. “Es arriesgado depender de los fertilizantes químicos”. El control de Irán sobre el estrecho de Ormuz ha afectado el suministro de gas natural, esencial para fabricar fertilizante químico, así como el transporte marítimo mundial.
La región del golfo Pérsico produce el 30% del fertilizante químico que se comercia a nivel mundial, según el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, y los precios globales han aumentado un 50%, de acuerdo con el índice de precios de fertilizantes del Banco Mundial.
“El reloj está corriendo muy rápido” a medida que crecen las preocupaciones sobre la seguridad alimentaria, advirtió Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
Expertos señalan que una transición para alejarse del fertilizante químico podría tener beneficios más amplios, ya que su producción y uso generan importantes emisiones de gases de efecto invernadero, el principal motor del cambio climático.
Los fertilizantes naturales, en cambio, pueden atrapar carbono en el suelo y generar menos problemas como la escorrentía que puede contaminar las vías fluviales.
“Es bueno para el planeta porque estás desvinculando la producción de alimentos de los combustibles fósiles”, sostuvo Susan Chomba, integrante del Panel Internacional de Expertos en Sistemas de Alimentarios Sostenibles, un centro de estudios.
En Senegal, algunos agradecen el estiércol de oveja
Senegal importa anualmente 125.000 toneladas de fertilizante. El ministro de Agricultura, Mabouba Diagne, ha dicho que el Estado consiguió suficiente fertilizante químico para la temporada actual, pero varios agricultores afirmaron que cada vez es más difícil encontrarlo.
El agricultor Aliou Fall culpó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por el alza de los costos del fertilizante. “Él lleva la guerra al mundo y ni siquiera lo piensa. Ahora los agricultores están sufriendo”, dijo Fall.
Cada año, Sow utiliza en su terreno seis toneladas de compost. Comentó que tiene la suerte de estar cerca de una localidad donde el estiércol abunda porque los residentes crían ovejas para las festividades religiosas.
En las zonas rurales y en campos remotos, sin embargo, es difícil conseguir y transportar grandes cantidades de estiércol, y Sow teme que algunas personas abandonen sus tierras en este momento difícil.
Una alternativa es la industria de los biofertilizantes, productos que contienen bacterias y otros microorganismos para ayudar a las plantas a absorber nitrógeno —un nutriente crucial para el crecimiento— del aire y del suelo.
Un número creciente de empresas en África produce cantidades industriales de compost con residuos municipales, descomponiendo desechos de alimentos para convertirlos en fertilizante.
El gobierno de Senegal anunció en abril que subsidiaría y distribuiría 30.000 toneladas de productos de fertilizante orgánico para ayudar a los agricultores. Sow dijo que eso no basta.
Los gobiernos de todo el mundo gastan 700.000 millones de dólares al año en subsidios agrícolas, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y una gran parte se destina a proporcionar fertilizante químico.
Chomba señaló que eso hace que las alternativas sean más caras y menos competitivas. “Están incentivando el tipo equivocado de productos”, afirmó.
El sector de los biofertilizantes crece en Brasil
Brasil es un importante exportador de soja, café, caña de azúcar, carne de res y aves de corral. Pero el país importa más del 80% de su fertilizante, dijo Joana Colussi, profesora adjunta de economía agrícola en la Universidad Purdue.
El precio del fertilizante ha aumentado un 50% desde que comenzó la guerra en Irán, según Luis Barbieri, fundador del Instituto Folio, una organización brasileña que conecta a agricultores, científicos e investigadores.
“Cada vez que tenemos una guerra, el uso de biofertilizantes por parte de los agricultores se acelera”, comentó Barbieri.
A pesar de la adopción generalizada de fertilizantes químicos en Brasil en la década de 1970, son menos eficaces en el clima tropical porque las fuertes lluvias y las altas temperaturas provocan escorrentía.
El sector de biofertilizantes creció un 15% en Brasil de 2023 a 2024, según la estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, Embrapa.
Y las leyes de patentes implican que los agricultores pueden elaborar sus propios biofertilizantes a un costo mucho menor.
En México, sin embargo, se ha avanzado muy poco debido a los subsidios gubernamentales que promueven el uso de fertilizante químico y a la falta de financiamiento para alternativas, dijo Gerardo Noriega, profesor investigador de la Universidad Autónoma Chapingo y uno de los principales defensores del país de los fertilizantes orgánicos.
Sin embargo, sugirió que la crisis actual “puede obligar (a los agricultores) a adoptar fertilizantes orgánicos más rápido de lo que habían imaginado”.
En India, el primer ministro impulsa la agricultura natural
En el estado sureño indio de Telangana, Manohara Chari ha estado elaborando jivamrita, una mezcla potente de estiércol de vaca, orina, harina, tierra y azúcar para reemplazar el fertilizante químico que utilizaba antes.
“No dependemos de las empresas”, afirmó Chari, uno de los 1,7 millones de agricultores en los estados de Telangana y Andhra Pradesh que han pasado a la agricultura natural. Esta estrategia engloba el uso de fertilizantes naturales, integrar desechos del ganado y sembrar una diversidad de cultivos para mejorar la salud del suelo.
Agricultores y expertos dicen que la guerra en Irán y la escasez de fertilizante químico hacen que el método sea más atractivo. El 10 de mayo, el primer ministro Narendra Modi anunció una “misión nacional” para adoptar la agricultura natural y reducir el uso de fertilizantes en un 50%.
India importa el 60% de su fertilizante desde el golfo Pérsico. El gobierno se ha apresurado a conseguir suministros y lo ha subsidiado para mantener bajos los precios, con un costo significativo para el Estado.
“Sin duda ha habido más interés este año en la agricultura natural, especialmente después de que comenzó el conflicto en Oriente Medio”, indicó G.V. Ramanjaneyulu, científico agrícola del Centro para la Agricultura Sostenible.
Algunos agricultores han dedicado parte de sus tierras para probar el método.
El cambio requiere mano de obra adicional, y los agricultores enfrentan un periodo de transición. Chari dijo que el gobierno podría ayudar en lugar de subsidiar los fertilizantes químicos: “Si siquiera una fracción de ese apoyo se da a los agricultores naturales, más personas se cambiarán hacia ello”, señaló.