CIUDAD DE MÉXICO (AP) — México y Estados Unidos inician el martes una nueva ronda bilateral de conversaciones comerciales para la revisión del T-MEC, el tratado de libre comercio norteamericano, en medio de crecientes tensiones por las muertes de mexicanos vinculadas a las acciones de control migratorio estadounidense y cuando el presidente Donald Trump acaba de imponer aranceles del 50% a la mayoría de los productos de Canadá.
Las negociaciones se prolongarán hasta el jueves. El anuncio de Trump contra Canadá demuestra que, pese a la imagen de unidad que quisieron dar los tres líderes norteamericanos el domingo en la final del Mundial de fútbol que organizaron, los asuntos económicos se mueven al margen.
Estados Unidos justificó los aranceles anunciados contra Canadá en lo que Trump considera un trato discriminatorio contra automóviles, alcohol y productos lácteos estadounidenses.
México no solo aspira a bloquear cualquier nuevo gravamen por parte de Washington sino que disminuyan los aranceles ya existentes al acero y los automóviles.
Trump, por su parte, insiste en endurecer las “reglas de origen” para que aumente el porcentaje de autopartes fabricadas por Estados Unidos.

La revisión del tratado tripartito se está realizando en conversaciones paralelas. México ha tenido la mayor parte del diálogo de forma bilateral bien con Estados Unidos o solo con Canadá.
Sheinbaum decidió acudir a la final de fútbol entre España y Argentina de forma imprevista después de unas semanas de relaciones marcadas por polémicas en temas de seguridad y por las muertes de migrantes mexicanos en territorio estadounidense vinculadas a operaciones de ICE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas estadounidense.
En este último tema, México pasó la semana pasada del plano diplomático al penal presentado denuncias formales y pidiendo que se presenten cargos contra quien resulte responsable de esos fallecimientos.
Pero el viernes la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado informó en su cuenta de X que devolvió al embajador mexicano en Washington, Roberto Lazzeri, las cartas que pretendían dar instrucciones a funcionarios estadounidenses y pidió tratar cualquier inquietud por la vía diplomática.
También el viernes, Sheinbaum y Trump hablaron por teléfono. “Me dijo ‘¿Claudia, vas a venir’ (a la final de la Copa)? Y le dije, ‘bueno, si usted me invita, presidente Trump’. Dijo ‘sí, sí, estás invitada, ven, vas a estar sentada ahí junto a nosotros’. Y entonces dije bueno, pues hay que ir”, explicó la mexicana el lunes.
En el palco de honor estaba también el primer ministro canadiense, Mark Carney.
La mexicana aprovechó para decirle a Trump que debían hablar de “varias cosas pendientes” en una nueva llamada o en persona, pero no en el estadio de fútbol y, según dijo, platicó brevemente de comercio.
También intercambió algunas palabras con el secretario de Estado, Marco Rubio; el de Comercio, Howard Lutnick, y el representante estadounidense en las negociaciones sobre el T-MEC, Jamieson Greer, a quien verá esta semana en Ciudad de México.
Greer estará en la capital mexicana hasta el viernes y entre los temas que tratará con el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, están el acero, el aluminio, los automóviles, la seguridad económica, asuntos laborales, de agricultura y los servicios de pago electrónico, según un comunicado de su gobierno.
México aspira a poder llegar a acuerdos con Estados Unidos que den estabilidad a ambos países y cuyo cumplimiento pueda revisarse cada año sin tener que abrir de nuevo cada tema del tratado trilateral.
En paralelo, el gobierno de Sheinbaum sigue con operativos con los que mostrar a Washington su lucha contra el narcotráfico.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó el martes sobre el decomiso de más de tres toneladas de metanfetaminas en Sonora, frontera con Arizona, y en los últimos días anunció la detención, entre otros, de un ciudadano estadounidense buscado por la DEA y presuntamente vinculado al cártel de Sinaloa.