POR CHRISTOPHER RUGABER
WASHINGTON (AP) — La Reserva Federal dejó el miércoles sin cambios su tasa de interés de referencia por tercera reunión consecutiva, pero señaló que aún podría recortar las tasas en los próximos meses, decisiones que atrajeron la mayor cantidad de disensos desde octubre de 1992.
Poco después del anuncio, presidente del banco central estadounidense, Jerome Powell, anunció que planea permanecer en la junta de la institución después de que su mandato termine el próximo mes “por un período de tiempo indeterminado”.
Citó como motivo para quedarse las recientes acciones legales emprendidas por el gobierno de Trump contra la Fed.
El banco central mantuvo su tasa de corto plazo en 3,6% y conservó en su comunicado un lenguaje que sugiere que el próximo movimiento sería una reducción.

Tres funcionarios discreparon a favor de eliminar la referencia a un recorte futuro, mientras que un cuarto, Stephen Miran, discrepó a favor de un recorte inmediato de tasas.
Los disensos subrayan el nivel de división en el comité de 12 miembros que fija las tasas, antes de la salida del presidente Jerome Powell, cuyo mandato termina el 15 de mayo.
Horas antes el miércoles, una comisión del Senado había aprobado mandar al pleno de esa instancia la votación sobre si Kevin Warsh debe ser el próximo director de la institución.
“Los acontecimientos en Oriente Medio están contribuyendo a un alto nivel de incertidumbre sobre las perspectivas económicas”, señaló la institución en un comunicado tras su reunión de dos días.
“La inflación está elevada, en parte reflejando el reciente aumento de los precios mundiales de la energía”.
Warsh ha prometido un “cambio de régimen” en el banco central y podría introducir cambios radicales en sus modelos económicos, sus estrategias de comunicación y su balance, pero probablemente le resulte más difícil implementar los recortes de tasas que busca el presidente Donald Trump con una inflación por encima de 3%, superior al objetivo de 2% de la Fed.
Los tres funcionarios que discreparon contra la posibilidad de reducir las tasas en el futuro fueron Beth Hammack, presidenta del Banco de la Reserva Federal de Cleveland; Neel Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis y Lorie Logan, presidenta de la Fed de Dallas.
Miran fue nombrado para la junta de la Fed en Washington por Trump el pasado septiembre. Históricamente, los presidentes de los bancos regionales de la Fed han sido más propensos a discrepar, mientras que los gobernadores con sede en Washington suelen respaldar al director de la institución.
Los disensos podrían renovar la tensión entre la administración Trump y los dirigentes bancarios a quienes funcionarios de la Casa Blanca han criticado previamente.
Es probable que esta fue la última reunión de Powell como director del banco. En unas horas ofrecerá una conferencia de prensa y ahí podría decir si permanecerá en la junta de gobernadores incluso después de que su mandato como presidente termine el 15 de mayo.
Powell cumple un mandato separado como gobernador que se extiende hasta enero de 2028. Los presidentes normalmente dejan la junta cuando terminan sus mandatos de liderazgo, pero Powell ha señalado que podría permanecer. Sería el primer presidente en hacerlo desde 1948.
Si Powell, quien ha hecho de proteger la independencia de la Fed una parte clave de su legado, elige quedarse, le impediría a Trump elegir a su reemplazo y llenar otro puesto en la junta de siete miembros. Tres de los siete gobernadores actuales son designados por Trump.
Al mismo tiempo, podría empeorar las tensiones con la administración Trump y crearía lo que algunos analistas denominan un escenario de “dos papas”, con un presidente y un expresidente ambos en la junta. En ese caso, las divisiones entre los responsables podrían aumentar, si algunos decidieran seguir el liderazgo de Powell en lugar del de Warsh.
La turbulencia en la Reserva Federal llega mientras la economía sigue bajo circunstancias difíciles, poniendo al banco central en una situación difícil.
La inflación ha saltado a 3,3%, un máximo de dos años, mientras la guerra hace subir los precios de la gasolina. Eso le dificulta al banco central reducir las tasas. La Fed normalmente deja las tasas sin cambios, o incluso las eleva, si la inflación está empeorando.
Al mismo tiempo, la contratación se ha frenado casi totalmente, dejando a quienes no tienen empleo frustrados por la dificultad de encontrar nuevos trabajos. Por lo general, la Fed recorta las tasas cuando el mercado laboral es débil, para impulsar el gasto y el empleo.
Pero los despidos también siguen siendo bajos, mientras empleadores parecen estar siguiendo una estrategia de “ni contratamos ni despedimos”. Muchos funcionarios de la Fed han sugerido que mientras el desempleo esté bajo, el banco central no necesita recortar las tasas para impulsar el gasto y la contratación. El desempleo bajó a 4,3% en marzo, desde 4,4%.