Devoción y la Restauración
La Iglesia católica y gran parte del pueblo dominicano celebra con gran regocijo este 15 de agosto los 100 años de la coronación canónica de la Virgen de La Altagracia, protectora del pueblo dominicano, cuya imagen fue trasladada desde la Basílica de Higüey hasta Santo Domingo, donde se efectuarán diversos actos en su honor.
La imagen fue coronada por primera vez en 1922, durante el pontificado de Pío XI, y en 1992, cuando el papa Juan Pablo II visitó por segunda vez República Dominicana.
La historia establece que el lienzo con la imagen de la Virgen de La Altagracia que se venera en la basílica de Higüey fue traído a la entonces isla La Española en el siglo XVI por los hermanos españoles Alfonso y Antonio Trejo, quienes se trasladaron a esa ciudad del este dominicano.
Nuestra Señora de la Altagracia o Virgen de la Altagracia es una advocación mariana católica considerada como la madre protectora de los dominicanos lleva los colores de la bandera y su cuerpo está cubierto por un manto azul con estrellas, cerrando su vestido con un escapulario de color blanco.

La virgen de la Altagracia está ligada al devenir histórico del pueblo dominicano, ya que en los momentos más aciagos y tormentosos ha confiado su destino a su madre protectora.
Celebremos con entusiasmo tan significativa ocasión, confiados en que nuestra madre protectora y espiritual nos seguirá condiciendo y guiando por senderos de libertad, justicia, prosperidad y sobre todo unidos en la fe y la esperanza, ahora que también conmemoramos este 16 de agosto el 159 aniversario de la Restauración de nuestra independencia.
La Restauración de la Independencia de la República, de cuya proclamación celebramos constituye una extraordinaria gesta histórica producida en un entorno territorial matizado por pobreza económica, atraso social y reducido asentamiento humano, pero impulsado por patriotas de acendrada conciencia y de extraordinario valor.
La lucha para recuperar la República de Duarte, Sánchez y Mella, estuvieron presentes generales y comandantes que dirigieron a un pueblo con más ganas de morirse que de ser esclavos, entre los que sobresalen Gregorio Luperón, Santiago Rodríguez, José Contreras, Cayetano Germosén y Olegario Tenare.
Una patria agradecida también recuerda hoy a Benigno Filomeno Rojas, Eugenio Miches, Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel, José Antonio Salcedo, Lucas Evangelista de Peña y Federico de Jesús García, entre otros valientes combatientes que elevaron al pedestal más alto el gentilicio dominicano.
El 16 de agosto es efeméride de gloria y orgullo para todos los hijos de esta tierra de primacías, las presentes y futuras generaciones están compelidas a mantener viva la llama de la libertad y la soberanía nacional y llevar en sus corazones la advertencia hecha por el fundador de la nacionalidad dominicana, de que vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor.
Unidos en tan significativa ocasión pidamos con fe a nuestra Señora de la Altagracia que mantenga viva en los corazones de cada dominicana la llama vida de la libertad, la unidad y la fe en un destino mejor.
Honor, honra y gloria a nuestros héroes de la Restauración.
¡Que viva la madre protectora del pueblo dominicano, Nuestra Señora de la Altagracia ¡
¡Que vivan nuestros Héroes de la Restauración ¡
¡Dios, Patria y Libertad ¡
¡Que viva la República Dominicana ¡