POR MARK SHERMAN
WASHINGTON (AP) — La Corte Suprema falló el jueves a favor de los propietarios de bienes cubanos que fueron confiscados por el gobierno de Fidel Castro hace más de 65 años.
Por ocho votos contra uno, los magistrados reactivaron las reclamaciones presentadas por una empresa de Estados Unidos, Havana Docks, que operaba muelles en la capital cubana.
La demanda apunta a cuatro líneas de cruceros que llevaron turistas a Cuba durante el breve deshielo de las relaciones bajo la presidencia de Barack Obama.
El juez Clarence Thomas escribió en nombre del tribunal que el tribunal federal de apelaciones en Atlanta se equivocó al desestimar los reclamos, al sostener que “las líneas de cruceros utilizaron propiedad confiscada sobre la cual Havana Docks posee el derecho de reclamación”.

El fallo no es la decisión final en la demanda presentada por Havana Docks.
Pero llega en medio de una mayor presión sobre Cuba por parte de la administración del presidente Donald Trump, incluida la acusación formal del miércoles contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de avionetas piloteadas por exiliados cubanos.
El caso ante la Corte Suprema giró en torno a una disposición de la ley federal conocida como Helms-Burton, que el Congreso aprobó en respuesta a los derribos.
El Título III de la ley permite a los estadounidenses demandar a casi cualquier empresa que realice actividad comercial o se beneficie de bienes confiscados por el gobierno de Cuba.
Antes de la primera administración de Trump, todos los presidentes habían suspendido la disposición debido a las objeciones de otros países que hacían negocios en Cuba y al efecto sobre futuros acuerdos negociados entre Estados Unidos y la isla.
En 2016, el presidente Obama utilizó una conferencia de prensa conjunta con Castro para anunciar que las compañías de cruceros podían reanudar el servicio a Cuba.
Carnival, Norwegian, Royal Caribbean y MSC Cruises comenzaron a hacer escalas en La Habana que permitían a los viajeros realizar excursiones a clubes nocturnos locales, lugares emblemáticos, ríos y playas.
Eso cambió de forma abrupta en 2019, cuando Trump decidió activar la disposición que permite las demandas y luego anunció nuevas restricciones a los viajes.
Las compañías eliminaron apresuradamente las escalas en Cuba y desviaron los barcos.
Al resolver la demanda presentada por Havana Docks, la jueza federal de distrito Beth Bloom, en Miami, determinó que las líneas de cruceros eran responsables por su uso de la terminal de La Habana que la empresa controló en otro tiempo.
Las licencias otorgadas por el Departamento del Tesoro de Obama para transportar estadounidenses a Cuba no protegían a las líneas de cruceros frente a la demanda, dictaminó Bloom.
Concedió a Havana Docks más de 400 millones de dólares en total. Un tribunal federal de apelaciones falló a favor de las líneas de cruceros y revocó la sentencia.
El caso regresa ahora al tribunal de apelaciones. Thomas reconoció que las líneas de cruceros tienen argumentos adicionales sobre los que aún no se ha resuelto.
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.