LA PAZ, Bolivia (AP) — La principal central obrera de Bolivia anunció el lunes que rompe los contactos con el nuevo gobierno del presidente centroderechista Rodrigo Paz luego de su rechazo a dar marcha atrás en la suspensión del subsidio a los combustibles, y arreció su protesta en las calles.
Poco antes de una reunión con la Central Obrera Boliviana (COB), a la que el gobierno había convocado, Paz dijo en otra ceremonia pública que no pensaba retroceder en los recortes de subsidio a los combustibles, que decretó después de asumir para afrontar la grave crisis económica de la nación andina.
Tras esa declaración, el dirigente sindical Mario Argollo abandonó la reunión.
“El gobierno ha dicho que no abrogará y el pedido de nuestras bases es la abrogación, seguiremos y masificaremos la protesta”, declaró a los medios de prensa.
La marcha de mineros, maestros estatales, fabriles e indígenas congestionó las calles del centro de La Paz y derivó en fuertes choques con la policía tras la ruptura del diálogo.

A pesar del abandono de la COB el diálogo oficialista continuó con otros sectores informales y transportistas no afiliados a esa matriz sindical.
Paz decretó en víspera de la Navidad el fin del subsidio a los carburantes, duplicó el precio de la gasolina y el diésel que el país importa lo que derivó en un alza de tarifas del transporte y en el precio de los alimentos.
La medida, sin embargo, no provocó un estallido social como muchos temían y acabó con la crónica escasez de combustibles y las kilométricas colas en estaciones de servicio.
“Ya no hay escasez de combustibles y la cotización del dólar se está estabilizando. Las medidas están dando resultados”, aseguró el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, durante la reunión.
El decreto de ajuste incluye una autorización “excepcional y temporal” al Banco Central para contraer préstamos y emitir bonos destinados a restablecer la estabilidad macroeconómica, que los sindicatos interpretan como “entreguista” al “eliminar la fiscalización del Legislativo”, según Argollo.
La COB fue aliada de los entonces gobiernos de izquierdista de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025) y busca recuperar fuerza como principal fuerza opositora a Paz tras el derrumbe de la izquierda en las pasadas elecciones.
Para al mandatario se trata de un primer pulso con los sindicatos en las calles de cara a “consolidar su gobierno y su reforma”, dijo el analista Antonio Gómez.
La “protesta tiene móviles políticos, la COB no tiene planteamientos, es un núcleo pequeño de dirigentes vinculado a Evo Morales que fue parte del descalabro económico de 20 años de ese gobierno.
No vienen a dialogar, sino a romper negociaciones”, dijo el ministro de Gobierno (Interior), Marco Antonio Oviedo.
Paz se alineó con el gobierno estadounidense y anunció nuevas normas para atraer inversiones al país tras 20 años de orientación estatista, pero aún no logró concretar un millonario fondo de 3.500 millones de dólares para sacar al país de un déficit fiscal en torno al 12% del Producto Interno Bruto (PIB), según el gobierno.