Concertación necesaria
De cara a las venideras elecciones, el país necesita unidad para la acción. Es difícil lograr propósitos unitarios en medio de una campaña proselitista. Cuando se abren las puertas de las apetencias personales, todos van contra todos.
Además, el espíritu de la unidad y la concertación se ha desacreditado en el país. Los vocingleros partidistas siempre tratan de conseguir beneficios grupales de los encuentros, o torpedear las posiciones de los contrarios. Hoy por lo menos se debe meditar sobre ese proceder.
Los partidos políticos tienen que hacer un amplio estudio sobre los problemas nacionales. No los que se esgrimen por simple demagogia y suposición de que con los mismos se ganan posiciones.
La parte principal de cualquier concertación debe estar en las manos de los que gobiernan. Los cambios y las reformas se pueden plantear desde cualquier sector, pero es desde el gobierno que se implementan.

Es una ilusión levantar unidad nacional, cuando muy recientemente fracasó un diálogo entre gobierno, opositores y sociedad civil. Pero la esperanza nunca debe ser cerrada. Es una lucha cuesta arriba, donde es imposible triunfar, pero vale el intento.