POR SAM METZ and WAFAA SHURAFA
DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza (AP) — La inseguridad alimentaria en Gaza ha mejorado desde que el año pasado se declaró un estado de hambruna en distintas partes del territorio palestino, pero las condiciones siguen en niveles de crisis, advirtió el jueves la principal agencia mundial en el tema.
La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés) indicó que la reducción de los combates, así como el hecho de que Israel permitiera el ingreso de más ayuda a Gaza, tuvo un “impacto significativo, aunque desigual entre distintas zonas”.
Pero señaló que la mayoría de las familias en el enclave devastado por la guerra aún no reciben ni de cerca lo suficiente para comer.
“El más mínimo trastorno del acceso humanitario podría revertir rápidamente los avances recientes”, se advierte en el informe.

El informe del IPC, que abarca un periodo de abril a junio, muestra que, aunque las condiciones han mejorado de forma notable desde el año pasado, no hay perspectivas inmediatas de sacar de esta crisis a los 2,1 millones de palestinos de Gaza.
El ejército de Israel controla más de la mitad de Gaza, y mantiene a los palestinos confinados en insalubres campamentos de carpas y barrios urbanos gravemente dañados.
Los averiados sistemas de alcantarillado han contribuido al surgimiento de brotes rutinarios de enfermedades y han hecho que los residentes tengan un acceso irregular a servicios básicos.
Las filas en las cocinas benéficas siguen siendo largas y los precios siguen siendo elevados, según palestinos en el territorio y datos de la Cámara de Comercio de Gaza.
“La situación es muy trágica”, afirmó Rana Abu Bakr, una madre desplazada que afirma que su familia depende cada día de una cocina benéfica en Jan Yunis. Fuera de eso, dijo, “no hay agua, no hay comida, no hay nada para beber. Los precios son exorbitantes”.
Para los niños, vivir tanto tiempo sin suficiente comida ha contribuido a un aumento de los casos reportados de “retraso del crecimiento”, una condición en la que el deterioro del crecimiento provoca consecuencias de por vida, se indica en el informe del IPC.
“Muchos niños todavía pasan hambre, y algunos quizá nunca se recuperen por completo de la falta prolongada de una nutrición adecuada”, dijo en un comunicado la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.
Los ataques y bombardeos israelíes también han provocado la muerte de más de 1.185 personas desde el acuerdo de octubre pasado, según el Ministerio de Salud del territorio.
Más ayuda ha aliviado la crisis alimentaria en Gaza, pero no la ha eliminado
El IPC es un panel de expertos en seguridad alimentaria en el que confían las Naciones Unidas y las agencias de ayuda. Mide factores como cuántos hogares experimentan escasez extrema de alimentos, cuántos niños pequeños muestran señales corporales de desnutrición y cuántas personas están muriendo de inanición.
El organismo ha declarado hambrunas en otros lugares, como algunas partes de Sudán y Somalia. Pero la declaración en agosto de hambruna en varias partes de Gaza fue la primera en Oriente Medio.
El IPC utiliza cinco fases para clasificar la inseguridad alimentaria. El verano pasado, confirmó la clasificación más severa —hambruna— en la Provincia de Gaza, que abarca la Ciudad de Gaza.
En el informe del jueves se clasificaron las cinco provincias del territorio en condiciones de Fase 3 o “crisis”. Se calcula que más de 200.000 residentes experimentan las condiciones de Fase 4 o “emergencia”.
Aunque la inseguridad alimentaria aguda, que es cuando los hogares no pueden conseguir suficiente comida para sobrevivir, sigue en niveles de crisis, la autoridad dijo que la desnutrición aguda —los efectos físicos de no comer lo suficiente— disminuyó a niveles clasificados como aceptables, pese a las advertencias del año pasado.
Israel dice que la evaluación del hambre es errónea
Israel negó enérgicamente las acusaciones de hambre generalizada y hambruna provocada por el hombre en Gaza, calificándolas de mentiras.
Pero después de imponer un bloqueo casi total a la ayuda humanitaria desde principios de marzo hasta mediados de mayo del año pasado, comenzó a permitir el ingreso de más ayuda al territorio.
Israel controla el flujo de todos los alimentos que entran en Gaza, tanto la ayuda como los bienes comerciales vendidos en los mercados.
Los hallazgos más recientes del IPC fueron rechazados por el organismo militar israelí que supervisa los asuntos humanitarios en Gaza, llamado COGAT.
Dijo que el IPC pasó por alto datos israelíes que muestran que el número de camiones que entran en Gaza era casi tres veces una cantidad requerida que Israel calculó de manera independiente usando parámetros del Programa Mundial de Alimentos.
Israel sostuvo que el problema mayor era cómo se distribuía la comida en las zonas controladas por Hamás, no cuánta estaba entrando.
Sin embargo, los grupos de ayuda dicen que Israel ha utilizado cada vez más a comerciantes privados en lugar de organizaciones humanitarias.
Trabajadores médicos en Gaza dicen que este cambio ha hecho que muchas personas consuman alimentos menos nutritivos.
“Muchas de las cosas que entran en estos camiones son dañinas”, dijo a principios de este año Tanya Haj-Hassan, una pediatra estadounidense que ha trabajado en Gaza. Eso se debe a que las bebidas azucaradas y otros alimentos envasados podrían provocar un choque en los cuerpos de los niños tras meses de desnutrición aguda, dijo.
COGAT reconoce que los bienes comerciales representan aproximadamente la mitad de lo que entra al territorio desde el alto el fuego de octubre, pero niega darles prioridad sobre la ayuda.
Hay señales de que las cosas empeoran, dice el informe
A medida que la atención del mundo se desplaza hacia Irán, los esfuerzos para avanzar en la reconstrucción, desmilitarizar Gaza o hacer la transición de la gobernanza a una Junta de Paz liderada por Estados Unidos se han estancado en gran medida.
El IPC dijo que las mejoras frágiles y parciales podrían deteriorarse. Se prevé que aproximadamente 1,4 millones de personas enfrenten inseguridad alimentaria aguda hasta finales de año, unas 200.000 más que los niveles actuales.
En el informe se advierte que los programas, incluidos los destinados a mujeres embarazadas y lactantes, se estaban reduciendo “debido a limitaciones de financiación e incertidumbre” sobre si Israel seguirá permitiendo que los grupos internacionales de ayuda operen, señaló el informe.
Israel introdujo el año pasado nuevas normas de registro para las ONG internacionales que exigen que las organizaciones revelen información extensa que, según algunos grupos de ayuda, podría poner en peligro a su personal y obligarlas a detener sus operaciones.
“Estos avances son buenos, pero se deben al nivel de asistencia humanitaria, en particular la asistencia alimentaria, que hemos podido llevar a Gaza en los últimos siete meses”, dijo Ross Smith, director de preparación y respuesta ante emergencias del Programa Mundial de Alimentos. “Es realmente crítico que estos avances se mantengan. Y para eso necesitamos acceso y financiación continuos”.
Metz informó desde Ramala, Cisjordania. Los periodistas de The Associated Press Najib Joubain en El Cairo y Sam Mednick en Tamariu, España, contribuyeron a este despacho.