POR AAMER MADHANI, COLLIN BINKLEY and MICHELLE L. PRICE
WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump pareció el jueves añadir una condición al pacto recién firmado con Arabia Saudí para un programa nuclear civil, al afirmar que el reino primero debe normalizar sus relaciones con Israel mediante los Acuerdos de Abraham.
Cuando se anunció el acuerdo el miércoles, ni el Departamento de Energía de Estados Unidos ni el gobierno saudí mencionaron que estuviera supeditado a las relaciones del reino con Israel.
La publicación de Trump en redes sociales un día después fue inesperada y casi con certeza complicará la finalización del pacto.
Los acuerdos ampliaron el número de naciones árabes y de mayoría musulmana con vínculos diplomáticos con Israel. Lograr que Arabia Saudí se una sería un logro diplomático monumental.

En una publicación en redes sociales, el mandatario republicano dijo que el pacto no permite el enriquecimiento de uranio.
Expertos en no proliferación han expresado preocupación porque el acuerdo no incluya salvaguardas para evitar el enriquecimiento de uranio hasta niveles aptos para la fabricación de armas.
Trump declaró que el acuerdo “será aprobado, pero está totalmente sujeto a que Arabia Saudí se una a los muy respetados y exitosos Acuerdos de Abraham”.
Añadió que “Estados Unidos no se opone a las instalaciones nucleares civiles (sin enriquecimiento)”.
Cuando un reportero preguntó por qué no se mencionó la condición en el anuncio inicial, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que Trump es el “negociador final” y que ha instado a Arabia Saudí a unirse a los acuerdos “en numerosas ocasiones”.
Los saudíes han dejado claro que no normalizarán sus lazos con Israel hasta que se establezca una vía para la creación de un Estado palestino.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha rechazado la idea de un Estado palestino por considerarla inviable para la seguridad de su país.
La embajada saudí en Washington declinó hacer comentarios el jueves sobre las nuevas afirmaciones de Trump.
La oficina de Netanyahu, en un comunicado, aplaudió la perspectiva de que Arabia Saudí se una a los acuerdos como un “salto histórico hacia adelante para la paz en Oriente Medio”, pero no mencionó el acuerdo nuclear saudí.
Intentos de ampliar los Acuerdos de Abraham
Trump ha tratado de ampliar los acuerdos de 2020, que también formalizaron vínculos comerciales entre Israel y algunas naciones árabes y de mayoría musulmana.
Arabia Saudí es la potencia árabe más importante de Oriente Medio, y Trump cree que la adhesión del reino al pacto es fundamental para establecer una estabilidad a largo plazo en la región.
El acuerdo nuclear con Arabia Saudí debe tener una vigencia de 30 años e involucrar a empresas estadounidenses en el desarrollo del programa.
Podría permitir la construcción de una instalación de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudí tras un estudio conjunto entre Washington y Riad, según una persona familiarizada con el asunto que no estaba autorizada a comentar públicamente y habló bajo condición de anonimato.
El acuerdo debe ser además presentado al Congreso para su revisión, según los gobiernos de Estados Unidos y Arabia Saudí.
Según una segunda persona familiarizada con el acuerdo, éste no incluye el “protocolo adicional” del Organismo Internacional de Energía Atómica, que permitiría más monitoreo, inspecciones y verificación.
El Ministerio de Energía saudí señaló el miércoles que el acuerdo refuerza los “esfuerzos para diversificar las fuentes de energía, impulsar tecnologías de vanguardia y ampliar las oportunidades de cooperación e inversión de maneras que sirvan a los intereses mutuos de los dos países amigos”.
El enriquecimiento no es un camino automático hacia un arma nuclear —una nación también debe dominar otros pasos, incluido el uso de explosivos de alta potencia sincronizados, por ejemplo—. Pero sí abre la puerta a la militarización, lo que ha alimentado las preocupaciones sobre el programa de Irán.
EEUU busca beneficiar a sus empresas
El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas el jueves en la capital filipina de Manila que el acuerdo garantizaría que Arabia Saudí trabaje con empresas estadounidenses en lugar de “competidores” para construir su programa nuclear civil.
China, Corea del Sur, Francia y Rusia están entre los socios alternativos a los que Riad podría recurrir.
“No somos los únicos, pero somos los mejores”, apuntó Rubio. “Queremos asegurarnos de que ellos escojan a nuestras empresas”.
Trump ha hablado de su impulso para ampliar los Acuerdos de Abraham, pero las secuelas de la guerra de Israel en Gaza y la guerra de casi cinco meses de Estados Unidos e Israel contra Irán han complicado sus esfuerzos.
Los acuerdos han demostrado ser impopulares entre el público en ciertos países firmantes como Marruecos y Baréin, lo que ha provocado protestas generalizadas.
Aun así, el gobierno de Trump sigue siendo optimista de que Arabia Saudí podría unirse a los acuerdos antes del final de su segundo mandato.
Acuerdo enfrenta escrutinio del Congreso, Israel y expertos nucleares
La Casa Blanca y Arabia Saudí no han hecho público el texto del acuerdo de cooperación nuclear, conocido como un “acuerdo 123”, junto con lo que el gobierno de Trump describió como un “acuerdo bilateral de salvaguardias” que fue firmado el miércoles por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, y el ministro de Energía saudí, Abdulaziz bin Salman.
Pero ya enfrenta escrutinio del Congreso, de Israel y de expertos nucleares.
A medida que surgieron detalles del acuerdo el miércoles, la oposición en el Capitolio y en otros lugares comenzó a crecer, con republicanos y demócratas cuestionando la conveniencia del pacto.
Además, comentaristas conservadores que en general han apoyado las políticas de Trump preguntaron por qué él le dio a Arabia Saudí un beneficio semejante sin obtener nada a cambio.
Luego, el jueves, Trump anunció abruptamente que el arreglo nuclear está totalmente sujeto a que los saudíes se unan a los Acuerdos de Abraham.
Los Emiratos Árabes Unidos, vecino de Arabia Saudí, firmaron un acuerdo 123 con Estados Unidos para construir su planta nuclear de Barakah con ayuda de Corea del Sur.
Pero los Emiratos lo hicieron sin buscar el enriquecimiento, algo que expertos en no proliferación han señalado como el “estándar de oro” para las naciones que quieren energía atómica.
Rubio, como senador republicano por Florida, respaldó una propuesta bipartidista de 2018 que pedía exigir que el Congreso aprobara cualquier acuerdo 123 con Arabia Saudí.
El proyecto fue reintroducido por un grupo de legisladores demócratas en marzo, pero no se ha convertido en ley.
Price reportó desde Manila, Filipinas. Contribuyeron a esta nota los corresponsales Sam Metz en Jerusalén y Matthew Daly, Seung Min Kim y Matthew Lee en Washington.