POR YACOB HERIN
MAUMERE, Indonesia (AP) — Al menos 40 personas murieron el sábado tras un potente terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el mar frente a la costa de Indonesia en la madrugada, derribó edificios y viviendas, y generó pánico en una región propensa a sismos mortales. Decenas de residentes resultaron heridos.
Las autoridades emitieron una alerta de tsunami e instaron a los residentes en la costa a trasladarse a zonas más altas, pero posteriormente la cancelaron cuando la agencia meteorológica indicó que el monitoreo no mostró cambios significativos en el nivel del mar que representaran una amenaza para las comunidades costeras.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) indicó que el sismo azotó la región de Flores a una profundidad de 10 kilómetros (seis millas), a las 5:58 de la mañana, hora local.
Su epicentro se ubicó a 68 kilómetros (42 millas) al norte-noroeste de la ciudad de Ende, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental.

Deslizamientos de tierra y tsunami
La agencia meteorológica dijo que al sismo le siguieron 235 réplicas hasta la tarde del sábado, con la mayor de hasta magnitud 6,2.
Las estaciones de monitoreo del nivel del mar registraron olas de tsunami que alcanzaron aldeas costeras en las regencias de Manggarai y Manggarai Oriental, con olas de hasta 1,61 metros (5,3 pies) de altura, mientras que en Maurole, regencia de Ende, se observaron olas de 0,94 metros (3,1 pies).
Videos obtenidos por The Associated Press mostraron una aldea costera cubierta de lodo y escombros después de que un tsunami de 1,61 metros (5,3 pies) alcanzara la aldea de Ngada, en Manggarai Oriental.
Barcos pesqueros quedaron varados en la orilla, la infraestructura dañada y viviendas rodeadas por sedimentos dejados por las aguas al retirarse.
También se detectaron olas de tsunami superiores a 0,5 metros (1,6 pies) en Bulukumba, Célebes del Sur, y en Sape, en la regencia de Bima.
Edificios derrumbados
El jefe de policía de Nusa Tenggara Oriental, Rudi Darmoko, dijo que el terremoto causó graves daños y edificios desplomados. Indicó que los cortes de energía en ciudades y aldeas han obstaculizado el flujo de información y complicado las labores de búsqueda y rescate.
“Seguimos recopilando informes de daños y víctimas, pero hay interrupciones en las comunicaciones”, manifestó Darmoko. Dijo que los deslizamientos de tierra en la regencia de Ende provocados por el terremoto también cortaron la carretera Trans-Flores, una vía pavimentada de montaña de aproximadamente 700 kilómetros (435 millas) que atraviesa la isla de Flores, desde Labuan Bajo hasta Larantuka.
El jefe de la Agencia Nacional de Búsqueda y Rescate, Fathur Rahman, dijo que los rescatistas han recuperado al menos 40 cuerpos, en su mayoría en las tres regencias devastadas de Sikka, Manggarai y Manggarai Oriental, y que unas 50 personas fueron trasladadas a hospitales.
Más de 2.000 aldeanos en la regencia de Nagekeo huyeron de sus hogares hacia refugios temporales.
Rahman declaró que el número de muertos podría aumentar porque los deslizamientos de tierra provocados por el terremoto sepultaron o aislaron muchas aldeas remotas en seis regencias de la isla de Flores.
Apuntó que algunas aldeas remotas quedaron completamente sepultadas, y que la infraestructura dañada y la falta de equipo pesado han obstaculizado las labores de rescate.
Las autoridades dijeron que se desplegaron tres helicópteros y una embarcación de rescate para apoyar la logística y las operaciones de respuesta de emergencia, incluidas posibles evacuaciones si fuera necesario, dada la geografía de Nusa Tenggara Oriental, que consiste en numerosas islas y presenta importantes desafíos de transporte y acceso.
El terremoto se sintió en la isla de Flores y otras zonas
El sismo se sintió en gran parte de la isla de Flores. Los primeros informes indicaron que hubo daños considerables.
Yohanna Embu, residente de la regencia de Sikka, dijo que varias construcciones resultaron dañadas por las sacudidas, y que personas presas del pánico corrieron hacia zonas más altas.
“Muchas construcciones aquí resultaron dañadas… Vi que la sala de espera en la terminal portuaria de Pelni en Maumere se había desplomado”, narró.
Estudiantes del Seminario Mayor de San Pedro en Sikka, que asistían a la misa matutina, huyeron presas del pánico cuando el techo de un salón de actos se derrumbó, señaló el padre Guidelbertus Tanga, rector del seminario, conocido localmente como el Seminario Ritapiret en la isla de Flores, que es de mayoría católica.
“Nuestros estudiantes y monjas salieron corriendo presas del pánico bajo un techo que se derrumbaba”, explicó Tanga. “Al menos un sacerdote se fracturó una pierna después de saltar desde el segundo piso de una construcción durante el sismo”.
Según informes, el terremoto también provocó pánico en Labuan Bajo, una ciudad puerta de entrada al Parque Nacional de Komodo, en el este de Indonesia, una de las atracciones más conocidas del país.
También se reportaron daños en Bima, una ciudad en la vecina provincia de Nusa Tenggara Occidental, y en algunas partes del sur de la isla de Célebes.
En un principio, las autoridades indonesias emitieron una alerta de tsunami para parte de las provincias de Nusa Tenggara Oriental, Nusa Tenggara Occidental, Célebes del Sur y Célebes Sudoriental, e instaron a los residentes a mantenerse alejados de las playas y las riberas de los ríos. La agencia ubicó el sismo submarino poco profundo cerca de la isla de Flores.
Indonesia, un vasto archipiélago de más de 17.000 islas, es propensa a los terremotos y a la actividad volcánica debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego, un arco de volcanes y fallas tectónicas en la cuenca del Pacífico.
En particular, un potente terremoto provocó un tsunami en 1992 que dejó unos 2.500 muertos en Flores, parte de un grupo de islas en la mitad oriental de Indonesia, mientras que en 2018, un sismo de magnitud 7,5 generó un gran tsunami localizado que arrasó zonas costeras, dejando más de 4.400 muertos.
En diciembre de 2004, un enorme terremoto de magnitud 9,1 frente a Sumatra, en el oeste de Indonesia, desencadenó un tsunami que dejó 230.000 muertos en una docena de países.
Los periodistas de The Associated Press Niniek Karmini y Edna Tarigan en Yakarta, Indonesia, contribuyeron a este despacho.