POR JULIA FRANKEL, ABBY SEWELL, MUNIR AHMED and SAMY MAGDY
JERUSALÉN (AP) — Israel bombardeó el domingo los suburbios de Beirut en operaciones contra infraestructura de Hezbollah, pese a los esfuerzos en marcha para negociar el fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Se veía humo elevándose sobre la capital libanesa.
Los bombardeos amenazaban con obstaculizar las negociaciones sobre un acuerdo, que en su forma actual es una profunda decepción para el gobierno de Israel.
Cuando Israel atacó por última vez los suburbios de Beirut hace una semana, desencadenó la escalada de combates más grave entre Irán e Israel desde que el frágil alto el fuego entró en vigor el 7 de abril.
La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que los bombardeos respondían a ataques de Hezbollah en el norte de Israel.
El ejército israelí dijo antes el domingo que Hezbollah había lanzado tres proyectiles hacia el norte de Israel, difundiendo imágenes en las que se podía escuchar una explosión y después se alzaba una columna de humo por encima de los árboles.

Un fotógrafo de The Associated Press en el lugar en Beirut dijo que el edificio alcanzado era un edificio de apartamentos de cinco pisos con tiendas en la planta baja.
Los dos pisos inferiores fueron los más dañados por los bombardeos. No hubo información sobre víctimas. Se veía huir de la zona a vecinos de los suburbios del sur, muchos de los cuales habían regresado a sus hogares tras un periodo de relativa calma en las últimas semanas.
Hezbollah disparó misiles contra Israel el 2 de marzo, dos días después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, lo que desató una guerra en Oriente Medio.
Las tropas israelíes han profundizado su invasión de Líbano más que en cualquier momento en más de un cuarto de siglo.
El ataque ocurre mientras mediadores presionan a Irán y EEUU
Irán ha reclamado que cualquier acuerdo de cese del fuego incluya los combates en Líbano y ha buscado la liberación de miles de millones de dólares en fondos congelados.
Pero mientras continuaban las conversaciones, Israel ha quedado marginado en las negociaciones encabezadas por Pakistán y otros.
“Israel no tolerará disparos hacia su territorio”, dijo el domingo un comunicado de Netanyahu y del ministro de Defensa, Israel Katz. Trump ha presionado a Netanyahu para que deje de golpear con dureza a Líbano mientras un acuerdo está cerca, pero el primer ministro lo ha desafiado.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió en X que los bombardeos de Israel sobre los suburbios de Beirut muestran que “Estados Unidos o carece de la voluntad de cumplir sus compromisos o de la capacidad para hacerlo”.
Advirtió que los bombardeos podrían poner en peligro la etapa final de las negociaciones.
No hubo comentarios inmediatos de Hezbollah.
Mediadores qataríes viajaban a Teherán el domingo para ultimar el pacto, según dos funcionarios regionales.
Los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con la prensa, expresaron un cauto optimismo de que Estados Unidos e Irán por fin se aproximaban a un acuerdo que podría detener las hostilidades que han matado a miles de personas y reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ha sumido a los mercados mundiales en el caos.
El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif afirmaron el sábado que el acuerdo se firmaría el domingo, mientras que el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei, indicó que podría ocurrir en los próximos días.
Trump señaló que el estrecho de Ormuz se abriría de inmediato tras la firma.
El acuerdo se firmaría de manera electrónica, sin una ceremonia presencial, aunque no está claro cuándo ni cómo se llevará a cabo la firma.
Cuestiones nucleares y otras aún por cerrar
El acuerdo no resuelve los asuntos más espinosos entre Estados Unidos e Irán, como el programa nuclear iraní o sus activos congelados, pero ofrece un marco de 60 días para conversaciones técnicas sobre esos temas, según funcionarios paquistaníes y regionales familiarizados con las negociaciones en curso, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hacerlo públicamente.
Los funcionarios describieron los meses de esfuerzos de Pakistán para encabezar las negociaciones, en los que tuvo problemas para evitar que ambas partes abandonaran la mesa y que las conversaciones colapsaran por completo en múltiples ocasiones.
Según el acuerdo que se debate actualmente, Estados Unidos e Israel parecen no haber alcanzado sus objetivos originales de destruir los programas de misiles y nuclear de Irán y poner fin a su apoyo a fuerzas aliadas. No está claro cómo abordará el acuerdo estos asuntos, o si formarán parte del pacto final.
Incluso críticos dentro del propio Partido Republicano de Trump, que lidia con una guerra impopular de cara a las elecciones de mitad de mandato, cuestionaron el acuerdo.
Algunos afirmaron que no mejoraba los términos del acuerdo nuclear con Irán de 2015, del que Trump retiró a Estados Unidos durante su primer mandato.
Mientras tanto, Trump está previsto a abordar el desminado del estrecho de Ormuz durante la cumbre del Grupo de los Siete que comienza el lunes.
La vía marítima es crucial para importantes envíos de petróleo, gas natural y productos relacionados como fertilizantes, y su cierre de facto sacudió la economía mundial.
El programa nuclear de Irán y su uranio altamente enriquecido han estado en el centro de las tensiones con Estados Unidos e Israel y han sido una fuente de preocupación internacional.
Trump sostuvo en redes sociales que, “cuando todo esté en calma”, Estados Unidos entraría y “rebajará la concentración y destruirá” el uranio enriquecido, una operación que se produciría en Irán o en Estados Unidos.
Irán tiene 440,9 kilogramos (972 libras) de uranio enriquecido hasta una pureza del 60%, un paso técnico corto respecto de niveles de grado armamentístico del 90%, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Irán ha sostenido durante mucho tiempo que su programa nuclear es pacífico y no se ha comprometido públicamente a renunciar al uranio enriquecido, que se cree está enterrado bajo tres instalaciones nucleares que resultaron gravemente dañadas por ataques de Estados Unidos el año pasado.
Frankel reportó desde Jerusalén, Ahmed desde Islamabad, Magdy desde El Cairo y Sewell desde Beirut. La corresponsal Melanie Lidman en Tel Aviv, Israel, contribuyó con esta nota.