POR STEVEN SLOAN
WASHINGTON (AP) — El telón quizá haya empezado a caer para el presidente Donald Trump en el Centro Kennedy, pero por ahora, la lona sigue puesta.
Matt Floca, director ejecutivo y de operaciones del recinto de artes escénicas, dijo el sábado a un tribunal federal que la institución había cumplido con la orden de retirar el nombre de Trump de la fachada.
En un escrito, el funcionario señaló que la junta de fideicomisarios y el centro habían retirado “toda la señalización física en el edificio y los terrenos del Centro Kennedy, incluido el pórtico frontal, que pretende renombrar el Centro Kennedy en honor del presidente Trump”.
Pero para los espectadores que se han reunido en la plaza frente al centro durante el último día con la esperanza de presenciar un momento dramático que simbolizara los límites del poder de Trump, fue prácticamente imposible ver si la señalización había desaparecido.

Una lona colgaba sobre el andamiaje construido para que los operarios realizaran esa tarea. No se sabe cuándo podría retirarse la lona para revelar el letrero original que había perdurado durante décadas: “The John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts”.
Un reportero pudo asomarse por una pequeña abertura en la lona, que estaba tensada contra la pared, y vio que las letras del nombre de Trump ya no estaban fijadas al edificio.
Al final, la dirección del Centro Kennedy se atrincheró contra la orden de un juez federal de borrar el nombre de Trump del edificio.
Dos tribunales rechazaron la solicitud de última hora de la institución para mantener el nombre del mandatario mientras se resolvía una apelación.
Tras las fuertes tormentas eléctricas que azotaron Washington el viernes por la noche, el Centro Kennedy pidió una prórroga más antes de cumplir con el plazo del sábado al mediodía.
Quienes impulsaron la eliminación del nombre de Trump mostraban un ánimo festivo.
La representante demócrata por Ohio, Joyce Beatty, miembro ex officio de la junta que demandó para retirar las referencias al presidente del edificio y de las operaciones del centro, fue vista en la plaza a última hora del viernes y el sábado por la mañana.
Publicó un video en redes sociales que supuestamente la mostraba haciendo el “baile de Trump” en uno de los grandes salones del Centro Kennedy.
“La victoria de hoy es el comienzo para devolver el Centro Kennedy al pueblo estadounidense”, dijo la representante en un comunicado. “Prevaleció el estado de derecho, y eso vale la pena celebrarlo”.
Leo Bartholomaus, un recién graduado de la Universidad de Syracuse que vive en Virginia, dijo que pasaba caminando por el Centro Kennedy el viernes por la tarde tras visitar el National Mall para ver eventos relacionados con la pelea de la UFC de este fin de semana en la Casa Blanca.
Afirmó que no le gustó que Trump añadiera su nombre al edificio.
“Mi abuela tenía un gran amor por las artes”, dijo. “He venido aquí a ver ‘The Lion King’. No me gustó que Donald Trump pusiera su nombre. Creo que era mejor como el Centro Kennedy”.
El cierre de un capítulo inusual
La retirada del nombre de Trump cierra uno de los capítulos más inusuales en la historia del Centro Kennedy, cuya construcción comenzó en 1964 y fue dedicado a la memoria del presidente demócrata asesinado John F. Kennedy.
Trump ha ejercido una enorme influencia sobre el recinto durante su segundo mandato en lo que suele ser uno de los pocos espacios relativamente no partidistas en Washington.
Aunque rara vez habló del Centro Kennedy durante su campaña de 2024, Trump actuó rápidamente para destituir a la directiva de la institución cuando regresó al cargo en enero de 2025 y la reemplazó por una junta de fideicomisarios que lo nombró presidente de la institución. Su nombre se añadió al edificio casi de inmediato.
Si bien la retirada de su nombre supone un revés para Trump, el presidente sigue adelante con planes para remodelar el paisaje físico de la capital del país de maneras que tienen pocos paralelos modernos.
Derribó el ala este de la Casa Blanca y está construyendo en su lugar un polémico salón de baile. Remodeló el estanque reflectante del Monumento a Lincoln y planea amplias renovaciones de un campo de golf en East Potomac Park, medidas que podrían reducir considerablemente el acceso público a senderos para correr y pasear en bicicleta.
También avanza con un plan para construir un arco triunfal cerca del Cementerio Nacional de Arlington, al otro lado del río Potomac en Virginia.
De hecho, al tiempo que se retiraba el nombre de Trump del Centro Kennedy, el jardín sur de la Casa Blanca era transformado en un recinto para una función de la UFC destinada a celebrar el 250mo aniversario de la independencia estadounidense, pero que también coincide con el cumpleaños de Trump el domingo.
Siguen las dudas sobre el futuro del Centro Kennedy
Respecto al Centro Kennedy, hay muchas dudas sobre el futuro de la institución. En la misma decisión judicial de mayo donde se ordenó retirar el nombre de Trump del edificio también se impidió un cierre previsto de dos años para efectuar renovaciones, cuyo inicio estaba programado para el próximo mes.
El calendario del Centro Kennedy para las próximas semanas incluye funciones de “Moulin Rouge! The Musical” y “Bluey’s Big Play”. El comediante Bill Maher recibirá el Premio Mark Twain al Humor Estadounidense durante una ceremonia el 28 de junio.
Pero hay poco programado en los escenarios más allá de eso y, tras reducir sustancialmente el personal, no está claro con qué rapidez el Centro Kennedy podría elaborar una lista sólida de eventos.
Trump, enfurecido por la orden judicial de retirar su nombre, ha dicho que entregará el Centro Kennedy al Congreso y ha sugerido que el recinto podría simplemente cerrar por preocupaciones de seguridad pública.
En su fallida apelación del viernes, en la que solicitaba una suspensión temporal de la orden de retirar el nombre de Trump, la dirección del Centro Kennedy argumentó —en términos que parecían similares a los patrones de discurso del presidente— que el tribunal inferior interfería en las renovaciones necesarias.
“El Tribunal de Distrito no nos permite cerrar para arreglar y reparar adecuadamente el edificio, incluyendo daños estructurales potencialmente letales, como vigas y techos del estacionamiento que están oxidados y en serio peligro de caer sobre las personas que se encuentren debajo”, señaló el recurso. ”¡De hecho, un colapso total!”.
La institución también sugirió que el nombre del presidente podría volver al edificio si el Centro Kennedy finalmente gana su apelación.
Si el tribunal deniega la solicitud del recinto de una pausa, argumentó el Centro Kennedy, se verá “obligado a malgastar tiempo y dinero —tanto retirando la señalización como luego potencialmente devolviéndola tras la apelación”.
La periodista de The Associated Press Emily Wang contribuyó a este despacho.