POR LUIS RUIZ and CARLOS RODRÍGUEZ
CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El presidente de la FIFA Gianni Infantino defendió el miércoles el precio de las entradas para el Mundial bajo la premisa de que “si estamos haciendo algo mal, entonces todos en Norteamérica están haciendo algo mal”.
Infantino habló con periodistas durante una inusual sesión de preguntas y respuestas en la víspera del partido inaugural de un Mundial ampliado a 48 selecciones y 104 partidos.
Defendió los precios récord de las entradas, señaló que la FIFA no tenía poder para lograr que el gobierno de Estados Unidos admitiera a un árbitro somalí y elogió su capacidad para conseguir que la selección nacional de Irán pudiera entrar en Estados Unidos.
La FIFA fijó el precio de las entradas desde 140 dólares para el torneo de 104 partidos que arrancará el jueves.

Las entradas para la final del 19 de julio en Nueva Jersey alcanzan los 8.680 dólares. El precio para la final aumentó a 10.990 dólares y luego a 32.970.
Tras recibir muchas críticas, la FIFA ofreció entradas de 60 dólares a las federaciones nacionales para sus aficionados habituales. Infantino indicó que se ofrecieron 130.000 entradas en esa categoría.
Hace cuatro años, en el torneo de Qatar, los precios oscilaron entre 69 y 1.607 dólares.
“Si lo vendes a un precio más bajo en este mercado en particular habría terminado, lo cual es perfectamente legal en este país, en mercados secundarios a precios muchísimo, muchísimo, muchísimo más altos, ¿y adónde iría entonces el dinero? Bueno, a quienes organizan mercados secundarios o actividades de mercado negro y no al fútbol”, aseveró Infantino.
Sostuvo que el precio promedio de las entradas para el torneo estaba por debajo de los 500 dólares, comparable con el de la postemporada de otros deportes en Estados Unidos, una afirmación que, si bien es cierta para los precios de reventa, no parece precisa para los precios de taquilla.
El precio promedio de una entrada para la Serie Mundial de béisbol ha sido de 350 a 400 dólares en los últimos años y los precios de la NFL la temporada pasada promediaron 230 dólares para la ronda de comodines, 320 para los juegos divisionales, 450 para los campeonatos de conferencia y 3.300 para el Super Bowl.
Añadió que no le preocupan las investigaciones de fiscales generales en California, Nueva Jersey, Nueva York y Texas.
“Cuando se trata de estas investigaciones legales o quejas que se presentaron en algunos estados en Estados Unidos”, comentó, “estamos muy tranquilos al respecto porque antes de empezar a vender 6 millones y medio o 7 millones de entradas verificamos lo que hacemos con los mejores abogados, con los mejores expertos. Si hacemos algo mal, entonces probablemente todos los que venden entradas en Norteamérica están haciendo algo mal también”.
Infantino señaló como ejemplo las Finales de la NBA entre los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio para ilustrar cómo otros grandes eventos deportivos estadounidenses están experimentando un aumento similar de precios.
El precio mínimo de entrada en el sitio de reventa de la FIFA para la final del Mundial es de 9.805 dólares. Las Finales de la NBA han tenido precios mínimos de entrada muy variables, desde un mínimo de alrededor de 500 dólares para los dos primeros partidos en San Antonio hasta cerca de 10.000 para el Juego 3 en Nueva York. El Juego 4 en Nueva York fue mucho más barato y bajó a alrededor de 4.000 el miércoles.
“Estamos muy tranquilos con esto porque, antes de empezar a vender 6,5 millones o 7 millones de entradas, revisamos todo con los mejores abogados”, aseguró. “Estamos abiertos a cualquier investigación”.
La FIFA y el árbitro somalí que no pudo entrar a EEUU
Infantino también admitió que la FIFA no tenía la facultad para forzar a Estados Unidos a permitir la entrada del árbitro somalí Omar Artan y dijo que la gente “debería relajarse”.
“No somos los reyes del mundo”, expresó Infantino.
Aseguró que la FIFA no puede dictar a los gobiernos a quién admitir en sus países. Sin embargo, aseveró que el organismo trabaja “tras bambalinas” para lograr ciertas cosas.
“Siempre queremos hacer que la situación sea lo más positiva posible y buscamos soluciones”, indicó. “A veces lo logramos, otras no”.
Mundial inédito
Confió que el torneo romperá todos los récords de audiencia y participación, además de enviar un mensaje de unidad internacional e incluso hacer posibles algunos “milagros”, como la participación de Irán.
Infantino habló en el Estadio Azteca, donde el Mundial se pondrá en marcha con el partido entre México y Sudáfrica. Por la noche, también en México pero en la ciudad occidental de Guadalajara, República Checa enfrenta a Corea del Sur.
Será la primera vez en la historia que un país albergue tres ediciones de un Mundial. México fue anfitrión en solitario de las citas en 1970 y 1986, cuando el Azteca fue también el escenario del encuentro inaugural.
El Mundial tendrá otras peculiaridades sin precedentes. Será el único organizado por tres países en conjunto y el primero en contar con la participación de 48 selecciones, que disputarán una cifra récord de 104 partidos.
Entre los países participantes se encuentra Irán, que tendrá su base de prácticas en la ciudad mexicana de Tijuana, fronteriza con San Diego, California, ante las complicaciones que implica la participación de un país confrontado en una guerra con Estados Unidos e Israel.
“Creo que ya ha sido un éxito traer a Irán a Estados Unidos”, dijo. “No sé quién habría logrado hacer eso. Y por supuesto todos aquí creen que es lo correcto. Pero, de nuevo, no vivimos en la luna. Vivimos en el planeta Tierra y hay que lidiar con distintas situaciones”.
Infantino afirmó que el torneo será “probablemente el evento más grande en la historia de la humanidad”.
También agradeció al presidente estadounidense Donald Trump, diciendo que “sin su compromiso y su participación” la realización del torneo hubiera sido “imposible”
«“Entendió de inmediato la magnitud del Mundial, el impacto del Mundial”, indicó.
La FIFA proyecta 11.000 millones de dólares en ingresos para el torneo, y Infantino dijo que el organismo rector podría haber generado mucho más.
“Podríamos poner todo en pago. Generaríamos 30.000 millones de dólares de ingresos, probablemente”, sostuvo. “Pero entonces hay miles de millones de personas en el mundo que no podrían ver el Mundial”.
Esta conferencia de prensa transcurrió mejor que la primera comparecencia de Infantino en Qatar.
Hace cuatro años, Infantino reprendió a los críticos durante una conferencia de prensa previa al partido inaugural en Qatar. Dio una lección a los europeos por criticar el historial de derechos humanos de Qatar durante una aparición extraña en la que afirmó sentirse gay, como una mujer y como un trabajador migrante, entre otras afirmaciones insólitas.
Ahora, con 56 años, Infantino es presidente de la FIFA desde 2016 y pretende postularse para otro mandato el próximo año, que se extendería hasta 2031.
Infantino mantuvo un asiento vacío en la conferencia de prensa para Christophe Gleizes, un reportero freelance francés condenado el año pasado a siete años de prisión en Argelia por una entrevista con un dirigente del fútbol acusado de vínculos con un movimiento separatista prohibido.