La tasa de supervivencia luego de la metástasis es solo de 21 %
El cáncer de cuello uterino continúa representando uno de los principales retos sanitarios para República Dominicana, debido a que la mayoría de los casos todavía se detectan en etapas avanzadas, acumulando 622 muertes al año.
Así lo explicó Andrea Manzano, investigadora del Instituto Sueco de la Economía de la Salud (IHE, por sus siglas en inglés), quien destacó que el 60 % de los casos se diagnostican en estadios tres y cuatro, lo que reduce drásticamente las probabilidades de supervivencia y aumenta considerablemente los costos de tratamiento.
«Es un cáncer prevenible», insistió la especialista, al señalar que la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), la detección mediante Papanicolaou o prueba de ADN de VPH y el tratamiento de lesiones precancerosas son herramientas efectivas para evitar el desarrollo de la enfermedad.
Durante la presentación del estudio «Cáncer de cuello uterino: mejoras en la atención», en colaboración con Merck Manzano advirtió que, aunque las tasas de incidencia y mortalidad han disminuido en los últimos 20 años, desde 2018 la mortalidad en República Dominicana permanece prácticamente estancada.

«Es el segundo cáncer más común en mujeres y el segundo más letal. En República Dominicana, el 45 % de los casos se diagnostica en mujeres menores de 50 años, mujeres en edades jóvenes», comentó.
Con el paso de los años, las tasas de incidencia han ido mejorando. De 30.8 por cada 100,000 mujeres que se registraba en el año 2000, pasó a 17.1 en 2019.
Actualmente, el país registra una tasa de incidencia de 15.6 casos por cada 100,000 mujeres, todavía muy por encima de la meta de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que busca reducirla a cuatro casos por cada 100,000 habitantes para el año 2030.
En cuanto a la mortalidad, bajó de 17.3 en 2003 a 9.9, cifra que se mantiene al día de hoy.
La investigadora subrayó en reiteradas ocasiones que el país carece de un registro nacional de cáncer y de un sistema nacional de detección, por lo que muchos de los datos disponibles son estimaciones.
Diagnóstico tardío reduce supervivencia
Manzano explicó que la detección temprana es determinante para la supervivencia de las pacientes. Según datos presentados en el estudio, el 92 % de las mujeres diagnosticadas en estadio uno continúa con vida cinco años después, mientras que en estadio cuatro la supervivencia cae a apenas 21 %.
También alertó sobre el impacto económico del diagnóstico tardío. Los tratamientos para pacientes en estadio cuatro pueden costar hasta nueve veces más que los tratamientos en estadio uno.
«Desde el punto de vista económico y de asignación de recursos del Estado, es muy importante detectar los casos en estadios tempranos», sostuvo.
Entre las señales de alerta, la economista citó:
Sangrados anormales entre períodos menstruales
Sangrado luego de las relaciones sexuales
Sangrado en la menopausia
Impacto social y emocional
La especialista destacó que el cáncer de cuello uterino afecta múltiples dimensiones de la vida de las pacientes, incluyendo la salud mental, la vida sexual, la fertilidad, el entorno familiar y la estabilidad económica.
Indicó que muchas mujeres deben abandonar sus trabajos o jubilarse anticipadamente durante el tratamiento, mientras que familiares y amigos dedican gran parte de su tiempo al cuidado de las pacientes.
«Es el cáncer que causa mayor número de divorcios. Son pacientes que tienen mucho dolor. Hasta un 70 % de las pacientes que sobreviven tienen disfunciones sexuales, también impacta la fertilidad», detalló.
Fuente Diario Libre