POR SILVIA STELLACCI
ACERRA, Italia (AP) — León XIV saludó el sábado, una por una, a las familias que perdieron a seres queridos a causa de vertidos ilegales de residuos tóxicos en una zona cerca de Nápoles, mientras muchos se detenían para compartir fotografías y otros recuerdos de niños y jóvenes que han muerto o están luchando contra el cáncer —enfermedades vinculadas con un multimillonario negocio criminal dirigido por la mafia.
La visita del papa a la llamada Terra dei Fuochi, o Tierra de los fuegos, se produce en vísperas del 11mo aniversario de la gran encíclica ecológica de Francisco, Laudato Si (Alabado seas), e indica el compromiso de León de continuar con la agenda medioambiental de su predecesor.
“He venido, ante todo, a recoger las lágrimas de quienes han perdido a seres queridos, asesinados por la contaminación ambiental causada por personas y organizaciones sin escrúpulos que durante demasiado tiempo pudieron actuar con impunidad”, dijo el pontífice en unas palabras dirigidas a familiares y al clero local dentro de la catedral de Acerra.
León XIV recordó que la zona ahora apodada la Tierra de los fuegos en su día se llamaba “Campania felix” —campo bendito o fértil en latín— “capaz de encantar por su fertilidad, sus productos y su cultura, como un himno a la vida”.

“Y, sin embargo, aquí está la muerte, de la tierra y de los hombres”, añadió.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos validó el año pasado las quejas de toda una generación de residentes de que el vertido, el enterramiento y la quema de residuos tóxicos por parte de la mafia provocaron un aumento de la tasa de cáncer y otras dolencias en una zona formada por 90 municipios alrededor de Caserta y Nápoles, que abarca a una población de 2,9 millones de personas.
El tribunal determinó que las autoridades italianas sabían desde 1988 de la contaminación tóxica, atribuida a la organización criminal Camorra, que controla la eliminación de residuos, pero no tomaron las medidas necesarias para proteger la vida de los residentes.
El fallo vinculante dio a Italia dos años para crear una base de datos sobre los residuos tóxicos y los riesgos para la salud verificados asociados a vivir allí.
El obispo dice que el vertido continúa
En su intevención, el obispo Antonio Di Donna estimó que 150 jóvenes murieron en la ciudad, de unos 58.000 habitantes, en las últimas tres décadas, e hizo hincapié en que esa cifra no incluía a adultos ni a las víctimas de otros municipios.
Instó al papa a amonestar a quienes siguen contaminando, señalando que en la víspera se reportó un vertido de toneladas de residuos tóxicos cerca de Caserta.
Di Donna apuntó que las autoridades italianas habían identificado decenas de sitios más con contaminación causada por el hombre en todo el país, incluido el puerto veneciano de Marghera, y la filtración de químicos eternos, o PFAS, en las aguas subterráneas próximas a Vicenza.
“Decimos a esos hermanos nuestros atrapados en el mal y cautivados por un espejismo de fabulosas ganancias: Conviértanse, cambien sus caminos, porque lo que están haciendo no es solo un delito, es un pecado que clama venganza ante Dios”, manifestó el obispo.
Más tarde, el pontífice saludó a los alcaldes de las 90 comunidades afectadas por el vertido tóxico, así como a los miles de personas que agitaban banderas amarillas y coreaban su nombre a lo largo de la ruta de su papamóvil y en una céntrica plaza.
Familias de víctimas jóvenes apelan al papa
Una de las víctimas es Maria Venturato, quien murió de cáncer en 2016 a los 25 años. Su padre, Angelo, comentó que espera hablar con León XIV para explicarle su realidad, “no por mí… por la próxima generación”.
“Me gustaría darles a estos jóvenes un futuro, así que estoy pidiendo la ayuda del papa para esto. Es decir, le hago un llamado enérgico para que vaya ante quienes tienen poder y diga ‘Miren, sanemos esta tierra de los fuegos’”, dijo en vísperas de la visita.
Dentro de la catedral, Filomena Carolla le entregó al papa un libro que contiene recuerdos de la vida de su hija, Tina De Angelis, quien murió de cáncer a los 24 años.
“Solo siento rabia contra las personas que envenenaron el suelo, porque ¿qué tenían que ver nuestros hijos con esto? ¿Qué tenían que ver, siendo tan jóvenes?”, dijo Carolla a The Associated Press el viernes.
Los planes de Francisco para visitar la zona en 2020 fueron cancelados por la pandemia.