POR STEVE DOUGLAS
Chelsea contrató el domingo a Xabi Alonso como entrenador en un acuerdo por cuatro años a partir de la próxima temporada, con lo que el español regresa a los banquillos tras un breve y accidentado paso por el Real Madrid y con la misión de aportar estabilidad a un club que se ha vuelto disfuncional bajo sus propietarios estadounidenses.
Alonso asumirá formalmente el cargo el 1 de julio en reemplazo de Liam Rosenior, quien fue despedido el mes pasado.
Se convertirá en el quinto técnico permanente en ser nombrado por Todd Boehly y Clearlake Capital, los propietarios estadounidenses de Chelsea, desde que compraron el club en 2022.
Alonso duró ocho meses en Madrid, desvinculándose del gigante español de mutuo acuerdo en enero, tras malos resultados y múltiples reportes en los medios de que había perdido el control de un vestuario sacudido por disputas internas y falta de armonía esta temporada.

Antes de eso, el ex volante de la selección de España se había forjado una sólida reputación con el Bayer Leverkusen, al que condujo al título alemán y a una campaña doméstica invicta en la temporada 2023-24.
Chelsea describió a Alonso como “una de las figuras más respetadas del fútbol moderno”.
“De mis conversaciones con el grupo propietario y el liderazgo deportivo, está claro que compartimos la misma ambición”, expresó Alonso en un comunicado del Chelsea.
“Queremos construir un equipo capaz de competir de manera constante al más alto nivel y luchar por títulos”.
Sin embargo, parece muy poco probable que Chelsea disputará la Liga de Campeones la próxima temporada, y podría quedarse fuera de la competición europea por completo.
El club se aseguró una temporada sin títulos al perder el sábado ante el Manchester City en la final de la Copa FA, aunque sí ganó el Mundial de Clubes el verano pasado.
Tras un final con malos resultados del turbulento mandato de Rosenior, los dueños de Chelsea indicaron que emprenderían “un proceso de autorreflexión” antes de su próximo nombramiento de entrenador, en medio de una creciente tensión entre los aficionados sobre la dirección de un club cada vez más disfuncional, y sus enormes preocupaciones financieras después de años de fuertes gastos.
Desde la compra del Chelsea en 2022 por un consorcio encabezado por Boehly, copropietario de los Dodgers de Los Ángeles, y financiado en gran medida por la firma de capital privado Clearlake Capital, la dirigencia del club ha gastado aproximadamente 2.500 millones de dólares en jugadores nuevos —en su mayoría jóvenes y no probados— con contratos largos, y ha asumido una deuda que se acerca a los 2.000 millones de dólares, según cifras recopiladas por el servicio noticioso deportivo The Athletic.
Los resultados financieros más recientes de Chelsea revelaron que el club registró pérdidas antes de impuestos de 350 millones de dólares, un récord en la era de la Liga Premier.
Con este telón de fondo, Alonso —a quien desde hace tiempo se le ha vinculado con un posible paso a Liverpool, otro de sus exequipos— llega a Chelsea, al que describió como “uno de los clubes más grandes del fútbol mundial”.
“El nombramiento de Alonso refleja la convicción del club en su amplio conjunto de experiencias, su calidad como entrenador y su modelo de juego, sus atributos de liderazgo, su carácter y su integridad, que fueron clave para la decisión de pedirle que ayude a liderar la próxima fase del recorrido del Chelsea”, dijo el club.
“Se le considera no solo un entrenador de fútbol sobresaliente, sino también un líder probado y un socio en diversas áreas esenciales para las exigencias de impulsar al equipo”, añadió.
McFarlane sigue al mando de manera interina
Al Chelsea le quedan dos partidos esta temporada, contra Tottenham y Sunderland en la Premier, para los cuales el entrenador interino Calum McFarlane seguirá al mando.