POR ANNE D’INNOCENZIO
NUEVA YORK (AP) — Podría ser difícil imaginar que la guerra con Irán pese sobre juguetes de felpa con nombres como Snuggle Glove, Bizzikins y Wobblies, pero ni siquiera los muñecos suaves son inmunes cuando se restringen los envíos de petróleo desde Oriente Medio.
Como muchos juguetes blandos, las criaturas desarrolladas por un fabricante en Fort Lauderdale, Florida, están hechas con poliéster y acrílico, fibras sintéticas derivadas del petróleo.
Tres semanas después de que comenzó la guerra, proveedores en China notificaron a Aleni Brands que conseguir los materiales ya les estaba costando entre un 10% y un 15% más, afirmó el director ejecutivo Ricardo Venegas.
“Creo que esta situación demuestra cuánto permea el petróleo en todo nuestro sistema, y no podemos escapar de ello. ¿Quién habría pensado que el precio de un juguete tendría una relación directa con el petróleo?”, comentó Venegas, quien fundó Aleni Brands el año pasado y está en proceso de añadir líneas de productos.

No se trata solo de juguetes. Los petroquímicos derivados del petróleo y el gas natural se utilizan para fabricar más de 6.000 productos de consumo, según el Departamento de Energía de Estados Unidos.
Teclados de computadora, lápiz labial, raquetas de tenis, pijamas, lentes de contacto blandas, detergente, chicle, zapatos, crayones, crema de afeitar, almohadas, aspirina, dentaduras postizas, cinta adhesiva, paraguas y cuerdas de guitarra de nailon son sólo algunos.
Hasta ahora, el efecto más tangible e inmediato de la guerra para muchas personas fuera de la zona de conflicto ha sido el alza de los precios de la gasolina.
Los viajeros también están viendo tarifas aéreas y cargos por vuelos más altos, a medida que las aerolíneas responden al aumento del costo del combustible de aviación.
Los consumidores podrían encontrarse pagando más por alimentos, muebles o cualquiera de la miríada de bienes transportados por camiones que funcionan con diésel.
Pero el petróleo crudo no sólo se refina como combustible. Se transforma en químicos, ceras, aceites y otras mezclas que aparecen en una enorme variedad de artículos cotidianos, incluidos la mayoría de los fabricados con plástico y caucho.
Los derivados del petróleo también se usan en muchos embalajes. Las interrupciones del suministro mundial de petróleo ya están en su octava semana, y los mayores costos de producción también podrían encarecer los objetos para los compradores, según grupos comerciales y algunas empresas.
Venegas, un veterano de 30 años en la industria del juguete, señaló que por ahora absorbería los mayores costos de materiales, pero espera aumentar los precios para los clientes a inicios de 2027 si la guerra se prolonga de tres a seis meses adicionales.
Del petróleo crudo a las camisetas y las alfombras
Aunque el 85% del consumo mundial de petróleo es en forma de combustible, el resto se destina a una amplia gama de productos de consumo, según Gernot Wagner, economista climático de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia.
El petróleo crudo es, en su mayoría, una mezcla compleja de hidrocarburos, que son compuestos formados por átomos de carbono e hidrógeno.
Las refinerías y las plantas químicas los separan y los descomponen para convertirlos en bloques químicos más pequeños conocidos como petroquímicos.
Seis petroquímicos —etileno, propileno, butileno, benceno, tolueno y xilenos— son las principales bases de los plásticos y materiales sintéticos como el nailon y los poliésteres, que los fabricantes a su vez usan para diseñar y entregar productos.
Más ejemplos del Departamento de Energía: piezas de automóviles, bolígrafos, cortinas, dados, gafas, fertilizante, pelotas de golf, audífonos, repelente de insectos, kayaks, equipaje, trapeadores y esmalte de uñas.