Funcionarios en acción

EDITORIAL

En un país politizado como la República Dominicana, un funcionario tiene el cargo encima las 24 horas, los siete días a la semana. Se es funcionario, aún se esté durmiendo o en vacaciones. No tiene horas de trabajo,  y luego  horas libres. No  y no.

Todo el accionar del que está nombrado por un decreto es ser funcionario, dentro y fuera de la oficina. Siempre ha sido así, y es así. Puede ser que cuando entren aires de transformación de la sociedad dominicana, la situación cambie.

Nos sorprende una disposición de la Junta Central Electoral de que los funcionarios pueden realizar labores partidistas después de terminar su horario oficial. Eso es imposible. Ser funcionario es una camisa permanente, y no se puede cambiar de chaqueta por un edicto del organismo electoral.

Ni siquiera un regidor, que es la mínima expresión electoral, puede dejar sus atribuciones en la sala capitular. Siempre estará en acción partidista, al igual que el alcalde.

Puede ser que el simple empleado público acabe su trabajo y se vaya a su casa, pero en los que mandan eso no es posible.

La JCE tenía que ser más realista. Lo que se debe establecer es que los funcionarios no utilicen los recursos del Estado. Proceder a supervisar esa situación. Los vehículos del Estado no pueden transportar en caravanas.

Los miembros de la Junta meten la cabeza en la arena, como el avestruz. Prefieren pensar que hay cosas que no se dan. Con ello faltan a su responsabilidad de buscar soluciones a los problemas.

Lo del horario es inaplicable, pero hay fórmulas que se pueden discutir para evitar el derroche de los fondos públicos en favor del candidato del gobierno de turno.

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