MADRID, España.— El consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, había advertido ante el Senado español sobre los problemas que provocaban las desconexiones del sistema de señalización LZB en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, donde los trenes podían quedar inmovilizados durante un tiempo considerable antes de reanudar la circulación.
Durante su comparecencia del pasado 5 de octubre, Favara explicó que los maquinistas de la compañía venían comunicando a Adif, administrador de la infraestructura ferroviaria española, incidencias relacionadas con ese sistema.
Según el directivo, se trataba del problema más frecuente en el corredor Madrid-Andalucía, al margen de situaciones extraordinarias.
El ejecutivo describió el LZB como un sistema seguro, aunque antiguo, y explicó que cuando se pierde la conexión entre el equipo del tren y la señalización instalada en tierra, el convoy se detiene automáticamente.
La dificultad, precisó, radica en que restablecer la comunicación y volver a poner el tren en servicio puede tomar bastante tiempo.

Las declaraciones adquirieron especial relevancia después del accidente ocurrido el miércoles 28 de octubre en Urda, provincia de Toledo, donde colisionaron un tren AVE de Renfe y otro de Iryo.
Los primeros reportes vincularon el siniestro con una incidencia del sistema LZB que habría dejado varios trenes detenidos; el balance difundido inicialmente por los medios españoles alcanzaba al menos 69 fallecidos y más de 200 heridos.
Las causas definitivas deberán establecerse mediante la investigación correspondiente.
Favara también explicó ante los senadores que los conductores deben informar al Centro de Regulación del Tráfico de Adif cuando detectan una anomalía que afecta la circulación.
Sin embargo, al ser preguntado sobre si el administrador comunica posteriormente a las operadoras las medidas adoptadas para resolver las incidencias reportadas, indicó que ese procedimiento no está contemplado en las reglas vigentes.
La coincidencia entre las advertencias formuladas semanas antes y los primeros reportes sobre el accidente ha puesto el foco en el funcionamiento del sistema de señalización, la respuesta del centro de control y los protocolos para autorizar la reanudación de la marcha cuando un tren no consigue reiniciar sus equipos.
La investigación deberá esclarecer qué falló, cómo se gestionaron las comunicaciones y si se cumplieron las medidas de seguridad necesarias para evitar la colisión.