TEGUCIGALPA, Honduras (AP) — Un juez de Honduras desestimó el martes la causa contra el expresidente Juan Orlando Hernández por cargos de fraude y lavado de dinero, absolviéndolo de cualquier cargo pendiente en la nación centroamericana.
Hernández regresó a su país natal en julio, en un polémico regreso, cuatro años después de ser extraditado a Estados Unidos para ser juzgado por narcotráfico.
El exlíder, condenado a 45 años de prisión en Estados Unidos, fue liberado en diciembre tras recibir el indulto presidencial del presidente estadounidense Donald Trump.
Se comprometió a comparecer ante la justicia en su país, pero algunos abogados cuestionaron la solidez del sistema judicial hondureño para llevar adelante el caso.
Los cargos están relacionados con un caso conocido como Pandora I, que alega que una red de ex altos funcionarios, entre 2010 y 2013, participó en la ampliación y aprobación de desembolsos de fondos públicos por un total de más de 288 millones de lempiras (10,8 millones de dólares) a diversas fundaciones, según una investigación de la Unidad Especializada de la Fiscalía contra las Redes de Corrupción (UFERCO) del país.

Según la UFERCO, Hernández se benefició de estos desembolsos, recibiendo al menos 62 millones de lempiras (2,3 millones de dólares) para su campaña política a través de diversos esquemas, incluyendo la creación de empresas fantasma, el uso de testaferros y contratos ficticios.
Hernández afirmó repetidamente su inocencia y declaró el martes que los cargos carecían de fundamento.
El fallo del martes se debió a que las pruebas presentadas en la audiencia «no demostraron la participación del acusado en los hechos investigados», informó el Poder Judicial hondureño en su cuenta de redes sociales.
La fiscalía hondureña había solicitado al juez que admitiera las pruebas y presentara una acusación formal contra el expresidente, pero su petición fue rechazada y Hernández fue puesto en libertad definitivamente.
Anteriormente, mientras el caso avanzaba, se le había concedido la libertad condicional.
El martes, a las afueras del tribunal, se congregó un gran número de partidarios de Hernández, tal como lo habían hecho durante todo el breve proceso judicial en el que se encontraba.
“Hoy se cierra este capítulo de persecución política, cerramos el de Estados Unidos, este también se cierra”, declaró el expresidente ante la multitud al abandonar la audiencia.
El portavoz del Tribunal Supremo, Carlos Silva, declaró en rueda de prensa que cualquiera de las partes implicadas en el proceso que no esté de acuerdo con la decisión puede interponer un recurso de apelación.