POR JUAN PABLO ARRÁEZ and JORGE RUEDA
CARACAS (AP) — Con un arco decorado con globos blancos, rojos y azules fueron recibidos el jueves los pasajeros procedentes de Miami en la terminal del aeropuerto internacional de Venezuela, luego de reanudarse los vuelos comerciales directos entre Estados Unidos y el país sudamericano tras una suspensión de siete años por razones de seguridad.
American Airlines se convirtió en la primera aerolínea estadounidense en reactivar esa operación, casi dos meses después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington que siguió a la operación militar estadounidense que capturó al entonces presidente Nicolás Maduro a inicios de enero.
Mientras que con globos amarillo, azul y rojo, de la bandera de Venezuela, los pasajeros fueron recibidos al ingresar al avión en Miami, con las azafatas portando banderitas de la nación sudamericana.
“Es una cosa maravillosa porque sé que estoy saliendo ahorita a la mañana y si Dios quiere… esta noche estaré durmiendo en mi casa” en Houston, dijo Óscar Fuentes al hacer su chequeo en la terminal del aeropuerto Simón Bolívar de Caracas para ese vuelo de regreso. Destacó que con la reanudación de los vuelos directos “me estoy ahorrando mucho estrés y cansancio”.

El avión procedente de Miami llegó al aeropuerto internacional Simón Bolívar, a unos 20 kilómetros al norte de Caracas, a las 13.24 local (17.24 GMT).
La aerolínea había anunciado su intención de restablecer el servicio a Venezuela en enero, justo el mismo día en que el presidente Donald Trump ordenó al Departamento de Transporte que abriera el espacio aéreo comercial sobre el país sudamericano.
El director del Consejo Nacional de Dominio Energético de Estados Unidos, Jarrod Agen, fue uno de los pasajeros del vuelo.
Agen tiene previsto reunirse con funcionarios venezolanos y ejecutivos de los sectores de energía y minas como parte de los esfuerzos del gobierno de Donald Trump para facilitar que empresas estadounidenses inicien operaciones en el país sudamericano, informó el gobierno venezolano.
Las autoridades venezolanas y trabajadores de American Airlines dieron la bienvenida a los pasajeros con decorados que incluyeron un arco formado con globos rojos, blancos y azules, los colores de la bandera estadounidense, ubicados a la entrada del mostrador de chequeo de boletos y equipaje. El avión estaba programado para partir de regreso a Miami a las 18.40 GMT.
Estados Unidos y Venezuela acordaron en marzo reanudar las relaciones diplomáticas tras el acercamiento que siguió a la operación militar estadounidense en Caracas el 3 de enero en la que fue capturado el entonces presidente Nicolás Maduro, trasladado junto a su esposa a Nueva York para enfrentar cargos federales por tráfico de drogas.
Dos días después Delcy Rodríguez, vicepresidenta y cercana colaboradora de Maduro, fue juramentada como presidenta encargada y se restableció el contacto con Washington.
Pese a que el Departamento de Estado sigue advirtiendo a los estadounidenses que eviten viajar a Venezuela, el gobierno autorizó a American Airlines comenzar a programar vuelos a este país.
La odisea de viajar a Estados Unidos
Tras la suspensión de los vuelos directos, los viajeros se vieron obligados a realizar una o más escalas para llegar a Estados Unidos, lo que generaba un incremento sustancial en los costos y el tiempo de viaje, que en ocasiones superaba las 12 horas.
Nuevamente Miami, uno de los destinos favoritos de los venezolanos, está para a unas cuatro horas de vuelo.
El pasajero Fuentes estaba feliz porque sería uno de los beneficiados. En los últimos años en sus frecuentes viajes por motivos familiares a la ciudad estadounidense de Houston, numerosas veces le tocó hacer escalas en República Dominicana. “Esa es una complicación de verdad”, insistió.
Lilibeth Torres, por su parte, expresó que estaba “muy emocionada porque anteriormente me ha tocado viajar por Cúcuta (Colombia) y agarrar siempre vuelos con escala”. “Estoy muy agradecida de que se estén abriendo nuevas puertas otra vez aquí en Venezuela”, añadió en la zona de chequeo.
Vínculos afectivos de los venezolanos con Estados Unidos
En los tiempos de bonanza petrolera, la clase media hizo de Miami su destino turístico favorito. Entre los atractivos estaba la cercanía en vuelos directos y la posibilidad de hacer compras, una pasión entonces en este país, otrora próspero. Muchos aprovechaban los fines de semana — dos o tres días — para viajar a esa ciudad estadounidense como si se tratase de un lugar de paseo a las afueras de Caracas.
De modo que no fue una sorpresa que en Miami y en el área de lo que ahora es el Doral se instalarán con los años, sobre todo a finales de la década de los 70 y los 80, empresarios venezolanos dedicados a exportar bienes hacia Venezuela.
Tampoco fue extraño que muchos venezolanos de clase media hicieron de Miami su hogar, aunque con la llegada de Hugo Chávez en 1999, empeñado en convertir a Venezuela en un Estado socialista, sembró el temor que la cercanía del gobierno del teniente coronel retirado con el entonces gobierno de Fidel Castro finalmente minaran la democracia venezolana.
Entre las medidas adoptadas por Chávez, fallecido en 2013, que ahuyentó a millones de venezolanos se incluyeron los controles de cambio, las expropiaciones masivas de empresas y luego la debacle de su economía.
Caracas y Washington rompieron relaciones en febrero de 2019 por decisión de Maduro y cerraron sus embajadas luego de que Trump, en su primer mandato, apoyó al líder opositor Juan Guaidó, quien se había declarado presidente interino de Venezuela.
En mayo de 2019, Estados Unidos ordenó la suspensión de todos los vuelos comerciales y de carga hacia Venezuela por considerar que la agitación social y la tensión política en el país sudamericano representaban un riesgo.
Sin embargo, sólo resultó afectado un pequeño número de vuelos entre ambas naciones debido a que las aerolíneas estadounidenses, incluida American Airlines, ya no viajaban a Venezuela.
Delta y United Airlines se habían retirado en 2017 en medio de la crisis política venezolana y las masivas protestas antigubernamentales en las que murieron 120 personas.