Moradores aseguran que llevan más de dos meses sin recibir agua de manera regular, pese a pagar el servicio, al tiempo que de sentirse preocupados por el incremento de camiones de venta de agua en medio de la escasez, así como por la posible incidencia de perforaciones o pozos vinculados a edificaciones en construcción en el entorno.
Aclararon que corresponde a las autoridades determinar técnicamente las causas, pero reclamaron una investigación seria, transparente e inmediata que permita esclarecer lo que está ocurriendo.
Residentes de la Zona Universitaria denunciaron el agravamiento de una crisis que, a su juicio, ya desborda una simple deficiencia en los servicios públicos para convertirse en un cuadro de abandono institucional, deterioro urbano y vulneración de derechos básicos.
Comunitarios de distintos edificios y condominios del sector, entre ellos residentes en las calles Amin Abel Hasbún, Benigno Filomeno Rojas, Dr Piñeyro y vías aledañas afirmaron que llevan más de dos meses sin recibir agua de manera regular, situación que los ha obligado a comprar en camiones un recurso que ya pagan a través de la facturación formal del servicio.
A la escasez de agua se suma un entorno cada vez más degradado, caracterizado por la acumulación de basura, la ocupación de aceras por buhoneros y la imposibilidad de que los peatones transiten con seguridad, viéndose obligados a caminar por las calles en medio del tránsito vehicular.

“Estamos pagando por un servicio que no recibimos y, al mismo tiempo, nos vemos forzados a comprar agua para poder vivir. Eso no solo es abusivo; es indignante”, expresaron residentes de la zona.
Los denunciantes sostienen que han formulado reclamaciones en múltiples ocasiones sin que hasta el momento la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) ni las autoridades municipales hayan ofrecido una respuesta clara, sostenida y verificable frente a la situación.
Advirtieron que la crisis afecta de forma directa la vida cotidiana de familias, envejecientes, estudiantes y trabajadores que residen en una de las áreas más emblemáticas y transitadas del Distrito Nacional, donde convergen viviendas, centros académicos, servicios de salud y una intensa dinámica urbana.
“No se trata solo de que falte agua. Se trata de una comunidad atrapada entre la basura, el desorden y el silencio oficial. Las aceras están tomadas, el peatón debe lanzarse a la calle y las autoridades actúan como si aquí no estuviera pasando nada”, denunciaron moradores consultados.
Los residentes también manifestaron preocupación por el incremento de camiones de venta de agua en medio de la escasez, así como por la posible incidencia de perforaciones o pozos vinculados a edificaciones en construcción en el entorno. Aclararon que corresponde a las autoridades determinar técnicamente las causas, pero reclamaron una investigación seria, transparente e inmediata que permita esclarecer lo que está ocurriendo.
“La comunidad merece respuestas, no evasivas. El agua es un derecho esencial, no un privilegio ni una mercancía que el ciudadano tenga que pagar dos veces”, subrayaron representantes comunitarios.
En ese sentido, exigieron a la CAASD, al Ayuntamiento del Distrito Nacional y a las instancias correspondientes una intervención urgente que incluya el restablecimiento efectivo del servicio, una explicación pública sobre las causas de la crisis, un cronograma de solución, la limpieza sostenida del sector y la recuperación de las aceras para garantizar la seguridad peatonal.
Los comunitarios advirtieron que la Zona Universitaria no puede seguir sometida a un proceso de deterioro progresivo en medio de la indiferencia oficial, y afirmaron que continuarán elevando su voz hasta obtener respuestas concretas y soluciones reales.