La raya de Pizarro
Cuenta la historia que un día el conquistador español Francisco Pizarro, ante la desesperación y desmoralización de su expedición, trazó una línea en la arena con la intención de que los hombres que lo acompañaban eligieran entre cruzarla para dirigirse a Perú a su conquista o devolverse a Panamá, seguros, aunque derrotados.
Esa línea en la arena es la famosa raya de Pizarro, que el expresidente Danilo Medina trazó al dejar claro que el PLD está abierto a recibir a todo el que quiera sumarse en alianza y enfatizó que cualquier coalición debe ser encabezada por el partido morado.
“Todo el que quiera aliarse con nosotros, que se alíe, bienvenido, pero que no espere nadie que el PLD lo apoyará”, hacemos la cita textual para evitar confusiones.
Con 52 años de existencia y la participación en trece elecciones presidenciales y otras tantas municipales y congresuales, el PLD tiene la suficiente experiencia acumulada para saber lo que quiere e interpretar también el sentir de la población.

Y es precisamente la población la que reclama la vuelta del PLD al gobierno, porque ha ponderado sus gestiones al frente del Estado, lo que la ha llevado a afirmar que con el PLD se vivía mejor, por lo que sería un contrasentido que una organización con triunfos acumulados, que los electores la prefieren, como se refleja en las encuestas, se convierta en auxiliar para aupar a otra fuerza política.
Al trazar la simbólica raya, el presidente Danilo Medina definió la agenda del PLD, que es trabajar para fortalecer su estructura, como viene aconteciendo con la implementación de su Línea Organizativa y Electoral y escoger su candidato o candidata a la presidencia de la República, una acción sana para la democracia dominicana.
Desde el litoral opositor el ejercicio de la política debe nutrirse de hechos, de la verdad objetiva, del trabajo constante, de una activa oposición que avance más allá de la parte discursiva o de las diligencias para conseguir titulares en medios de comunicación complacientes, con los anhelos obsesivos de personajes con alta tasa de rechazo, aliados esenciales del desorden público que hoy vive República Dominicana.
En la declaración de principios del PLD, desde su fundación, ha quedado establecido que surgió para ser opción de poder, no de subordinación.
Tan claro como el agua. Entonces, ¿por qué se les hace tan difícil a algunos entender algo tan elemental?