Alegre, fiestero, con gran sentido del humor, lo describía su hermano Don Antonio Méndez, al tiempo de afirmar que cultivó relaciones humanas excelentes.
Hijo del matrimonio constituido por Don Leonardo Méndez Pérez y Doña Carmen Méndez de Méndez, vio Fello la luz en esta ciudad de Barahona el 24 de octubre de 1933.
Tras graduarse de Doctor en Derecho en el país, realizó la especialidad en Derecho Internacional en el exterior. En la ciudad de Azua y en Barahona se desempeñó como Procurador Fiscal durante el período 1960-1962.
Fue miembro del Casino del Sur Inc. y, aficionado a los deportes, cooperaba con todo lo relacionado a los mismos y practicaba el Voleibol.
Tras corta existencia y sin dejar descendencia, cayó Fello Méndez abatido a tiros a manos de militares la noche del 18 de enero del 1962, durante la celebración de la destitución por oficiales de la de la Fuerza Aérea Dominicana de la Junta Cívico-Militar encabezada por el General Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, tras éste haber intentado derrocar al Consejo de Estado que había sustituido a la tiranía trujillista.

Este acontecimiento fue descrito en artículo periodístico publicado por la revista AHORA en su edición No. 2 del 31 de enero de 1962, y reproducido íntegramente Gustavo A. Tavárez R. (1999) en su obra “Eran otros los Tiempos y otros los Hombres”.
El 18 de enero de 1962 fue asesinado a balazos por parte de una patrulla de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), en la calle Nuestra Señora del Rosario esquina Arzobispo Noel del sector La Playa, Barahona .
Esa vez, Fello Méndez había salido a festejar junto a un grupo de amigos, la destitución de la Junta Militar que encabezaba el general Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, sin saber que en la referida esquina iban a ser tiroteados por soldados de la FAD, en cuyo hecho también resultaron heridos de bala el doctor Pablo Féliz Peña y el barbero, Gonzalo Castillo (Macorís)..
El 19 de enero todo el pueblo lloró la muerte de Fello Méndez y colmó la casa mortuoria donde fueron velados sus restos, constituyendo velatorio y sepelio una sentida manifestación de duelo.
Texto: Ecos del Sur