¿Coincidencia o mensaje para Santo Domingo Norte?
Por Liza Medrano
Desde la Catedral de Santo Domingo, la Primada de América, el exalcalde de Santo Domingo Norte, Carlos Guzmán, ha dado lectura a la biblia en el libro de Isaías, palabras que bien podrían servir de aliciente esperanzador al municipio que dirigió en su momento, tomando en cuenta la actual crisis sanitaria en que se encuentra ese territorio.
Tras su salida del Ayuntamiento de Santo Domingo Norte (ASDN), el exalcalde se ha alejado del activismo político, y pese a que esto sucedió hace dos años, sigue siendo una de las figuras principales de esa demarcación.
Se dice que se ha adentrado de lleno a sus actividades empresariales el Centro de Salud Unidad de Atención Primaria Fundacosi XXI, entidad que tiene más de 10 años brindado servicios a miles de pacientes de Santo Domingo Norte y otras demarcaciones.

A su salida del ASDN, Guzmán dejó saber de su acercamiento con Dios, que había reflexionado y que lo seguiría haciendo.
Desde entonces, se le ha visto en escenarios como el de La Batalla de la Fe, y ahora, en la Solemne misa Crismal, celebrada este jueves en la Catedral de Santo Domingo, lo que, reafirma no solamente la creencia del exalcalde, sino también, la receptividad que tiene tanto del sector evangélico como del católico.
Actualmente, el municipio de Santo Domingo Norte atraviesa una crisis sanitaria por la acumulación de desechos sólidos.
Quizás sin buscarlo, a Carlos le tocó dar lectura a un fragmento bíblico que se ajusta perfectamente como un mensaje para los habitantes de Santo Domingo Norte.
Su lectura fue en Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9, en donde dice…
“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios, para consolar a los afligidos, los afligidos de Sión; para cambiar su ceniza en corona, su traje de luto en perfume de fiesta, su abatimiento en cánticos.
Vosotros os llamaréis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros: «Ministros de nuestro Dios».
Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo.
Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos.
Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.
Palabra de Dios.”