Por Antonio José Gómez Peña
En estos tiempos, en un mundo hiperconectado y competitivo, la visión de Estado requiere visión ultramar, no sólo fijada en ideales de modelos sociales, sino también en consolidar nuestra escalabilidad económica, atraer capital de alto impacto y blindar la seguridad jurídica en el tablero global.
La reciente visita del presidente Luis Abinader a Francia no es un simple ejercicio de diplomacia tradicional; es una maniobra de alta estrategia geopolítica que acelera nuestra marcha hacia la Meta RD 2036.
El paso más trascendental de esta agenda ha sido la firma del Memorándum de Entendimiento con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París. Este acuerdo traza una ruta de rigor técnico en áreas vitales como el crecimiento económico, la gobernanza, la educación y la gestión ambiental.
Como bien articuló el presidente Abinader ante este organismo multilateral, la integridad no es solo una promesa vacía, sino que constituye el «sistema operativo de la democracia» y un activo estratégico fundamental para el desarrollo.

Alinearnos con los estándares de la OCDE envía un mensaje ineludible a los mercados y CEOs internacionales: la República Dominicana ha madurado estructuralmente, optimiza su clima de negocios y prepara el terreno para una eventual adhesión a las mejores prácticas globales del llamado «club de los países desarrollados».
En el terreno pragmático del retorno de inversión (ROI) y el desarrollo tangible, el encuentro del presidente Abinader con su homólogo Emmanuel Macron reafirmó una alianza estratégica de alto nivel.
Macron reconoció que Francia se ha consolidado como el socio preferido de la República Dominicana en el sector de infraestructuras y transporte urbano durante los últimos 20 años.
El compromiso de financiamiento francés—a través de su Agencia de Desarrollo—para la construcción del Monorriel de Santo Domingo, es una validación internacional a nuestro plan integral de movilidad urbana.
Además, el diálogo del mandatario dominicano con MEDEF International, la principal red de inversión privada de Francia, evidenció un hecho innegable: los inversionistas franceses reconocen a nuestro país como su principal destino de inversión en el Caribe.
Las oportunidades para la Inversión Extranjera Directa (IED) ya no se limitan al turismo tradicional, sino que escalan hacia sectores críticos como las energías renovables, soluciones digitales, semiconductores y el posicionamiento del país como un hub logístico de clase mundial.
Con proyecciones de superar los 5,000 millones de dólares en IED para 2025, el país demuestra un músculo económico envidiable.
Hoy, un verdadero estadista comprende que el mayor activo de una nación es su gente, sin importar sus coordenadas geográficas. En este contexto, el encuentro del presidente con la diáspora en París, una comunidad dinámica que supera los 8,000 dominicanos, reafirma la política de integrar plenamente a nuestra «Provincia 33» en el desarrollo nacional.
La propuesta de instalar una oficina del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX) y una Casa de la Cultura en Francia, demuestra que nuestros connacionales son socios estratégicos, aportadores de capital humano e inteligencia global.
Integrar la eficiencia, la institucionalidad y las mejores prácticas europeas con la resiliencia y el algoritmo dominicano que combina alegría contagiosa, energía colectiva, capacidad de reinventarse a pesar de las adversidades; es la fórmula exacta para el éxito sostenido.
Este viaje a Francia marca un punto de inflexión, para demostrar que estamos listos para competir y colaborar en las grandes ligas de la inversión. Con seguridad jurídica comprobada, una diplomacia proactiva orientada a la atracción de IED y una visión clara a largo plazo.
La República Dominicana se erige, con precisión quirúrgica, como el excepcional Unicornio del Caribe.
Sobre el autor: Antonio José Gómez Peña es ingeniero, empresario estratega en desarrollo de proyectos y divulgador de temas de actualidad. A la fecha se desempeña como Cónsul General de la República Dominicana en Barcelona.