En el municipio de La Descubierta, provincia Independencia, la falta de agua potable se ha convertido en una crisis crónica que afecta a la comunidad desde el año 2013.
Trece años han pasado y la situación sigue siendo la misma: abrir la llave del agua es un acto de esperanza, pero casi nunca sale nada.
Los habitantes de La Descubierta se ven obligados a cargar cubetas, comprar agua y esperar soluciones que no llegan.
La falta de agua no solo es un problema de comodidad, es un problema de salud, de dignidad y de derechos humanos.
El agua no es un lujo, es un derecho fundamental que todos merecen.

La comunidad de La Descubierta hace un llamado al director de INAPA, Wellington Arnaud Bisonó, para que mire hacia su pueblo y escuche el clamor de su gente.
Un pueblo no puede vivir más de una década con el grifo seco. Es hora de que se tomen medidas concretas para solucionar esta situación.
La Descubierta también merece agua. Es hora de que se priorice la necesidad de esta comunidad y se trabajen en soluciones efectivas para llevar agua potable a sus hogares.
La espera ha sido larga, pero no podemos perder la esperanza.
La Descubierta necesita agua, y la necesita ya.