Por: José René Olivo
Tito Olivo
El oro se cotiza hoy en US$ 4,932.36 la onza, registrando una ligera corrección tras haber superado la barrera psicológica de los cinco mil dólares.
De igual manera, el petróleo Brent Crude se ubica en US$ 68.32 por barril, mostrando una moderación en comparación con semanas anteriores.
Sin embargo, estas correcciones no deben interpretarse como un cambio estructural del ciclo, sino como ajustes técnicos dentro de un escenario global que continúa marcado por altos niveles de deuda soberana, tensiones geopolíticas persistentes y fragmentación económica internacional.

El retroceso del oro responde principalmente a toma de beneficios y reposicionamientos financieros, pero su tendencia de fondo sigue respaldada por un entorno de deuda pública creciente, particularmente en Estados Unidos, y por la búsqueda global de activos de resguardo frente a la incertidumbre monetaria.
En el caso del petróleo, la leve baja refleja expectativas de desaceleración económica y ajustes temporales en la demanda.
No obstante, el tablero geopolítico sigue siendo frágil.
Cualquier alteración en rutas estratégicas o en zonas productoras podría revertir rápidamente la actual estabilidad de precios.
Para la República Dominicana, este escenario tiene implicaciones claras.
Somos importadores netos de hidrocarburos, por lo que una baja en el Brent ofrece alivio temporal en la factura energética.
Pero también somos productores de oro, lo que nos coloca en una posición estratégica que aún no hemos capitalizado plenamente.
En un mundo donde las monedas se debilitan bajo el peso de la deuda y las tensiones internacionales redefinen alianzas económicas, el oro reafirma su condición histórica como activo de soberanía.
Por eso, la propuesta de un Fideicomiso Público del Oro, que permita convertir parte de nuestra producción minera en reserva estratégica en especie, no es una idea coyuntural, sino una visión de Estado.
Las correcciones del mercado no eliminan la tendencia estructural; por el contrario, confirman la necesidad de pensar en instrumentos de protección patrimonial a largo plazo.
El oro corrige. El petróleo modera.
Pero la incertidumbre global continúa.
Y en tiempos de incertidumbre, la planificación estratégica no es una opción: es una obligación nacional.