El Consulado General de la República Dominicana en Barcelona encabezó una ofrenda floral con motivo del 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte y Díez, Padre de la Patria dominicana, en un acto que reunió autoridades, representantes comunitarios y miembros de la diáspora dominicana en Cataluña.
La ceremonia se celebró, como cada año, ante el busto de Juan Pablo Duarte ubicado en el Parque de la Estación del Norte, tras la misa en honor a Nuestra Señora de la Altagracia, lo que aportó mayor solemnidad a la conmemoración.

En el acto participaron representantes del Instituto de los Dominicanos y Dominicanas en el Exterior (INDEX), de la Alianza de Asociaciones Dominicanas en Barcelona, así como líderes comunitarios y familias dominicanas residentes en la región.
Durante su intervención, el cónsul general de la República Dominicana en Barcelona, Antonio José Gómez Peña, destacó la vigencia del pensamiento de Juan Pablo Duarte y subrayó la importancia de mantener vivos sus principios entre los dominicanos en el exterior:
“Recordar a Duarte fuera de nuestra tierra tiene un significado especial. Como dominicanos en el exterior, llevamos la responsabilidad de vivir y promover los valores que él defendió: el respeto a la ley, la honestidad, la solidaridad y el amor profundo por la patria”, afirmó.


El cónsul evocó además una de las frases más emblemáticas del patricio dominicano, que marcó el sentido del homenaje:
“Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”. Señaló Gómez Peña que estas palabras continúan siendo una guía ética y cívica para la comunidad dominicana, tanto dentro como fuera del país.
Desde el Consulado General se reiteró el compromiso de continuar trabajando junto a la comunidad dominicana en el exterior para promover la identidad nacional, los valores cívicos y el orgullo de ser dominicanos, sin importar el lugar de residencia.
El acto concluyó con un llamado a las nuevas generaciones a conocer y valorar el pensamiento de Juan Pablo Duarte, entendiendo que la patria se construye cada día desde la responsabilidad y la participación ciudadana.
LA COMUNIDAD DOMINICANA SE REÚNE EN BARCELONA PARA HONRAR A NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA
El silencio solemne de la Basílica de la Mare de Déu de la Mercè i Sant Miquel Arcàngel se mezcló este domingo de un particular acento caribeño, abrazos de reencuentro y oraciones compartidas.
La comunidad dominicana residente en Cataluña, Andorra y Aragón se dio cita para celebrar la misa en honor a Nuestra Señora de la Altagracia, madre protectora y patrona espiritual de la República Dominicana, en una jornada marcada por la fe y la cohesión comunitaria.
La eucaristía fue oficiada por Fray Rodolfo Lemus, quien guió a los asistentes en una liturgia cargada de simbolismo y devoción, recordando la importancia de la Virgen de la Altagracia, como referente espiritual y cultural del pueblo dominicano.
El acto fue organizado por el Consulado General de la República Dominicana en Barcelona y estuvo encabezado por el cónsul general, Antonio José Gómez Peña, acompañado de funcionarios consulares, representantes del Instituto de los Dominicanos y Dominicanas en el Exterior, asociaciones dominicanas y miembros de la sociedad civil.
Numerosos compatriotas asistieron de manera presencial, mientras otros siguieron la celebración a través de la transmisión en línea.
Durante su intervención, Gómez Peña subrayó el valor de estos encuentros para la comunidad dominicana y llamó a la solidaridad en momentos difíciles: “Que esta Eucaristía nos invite a ser intercesores, no solo desde la palabra, sino también desde la acción conjunta, la solidaridad y el compromiso con la vida”, afirmó.
En un momento especialmente emotivo, el cónsul general dedicó palabras de solidaridad a las víctimas de recientes tragedias ocurridas en España, e invitó a la comunidad a acompañar a las familias afectadas desde la fe y la acción comunitaria en la sociedad que les acoge.
La celebración incluyó momentos de oración y cánticos, en los que se evidenció el arraigo de las tradiciones dominicanas en un entorno multicultural como Barcelona. Para muchos asistentes, la misa representó no solo un acto religioso, sino también un espacio de identidad y memoria compartida.
La festividad de Nuestra Señora de la Altagracia, una de las más importantes del calendario dominicano de conmemoraciones, se ha consolidado en Barcelona como uno de los principales encuentros anuales de los dominicanos, reforzando los vínculos entre compatriotas y su vínculo con la República Dominicana.