En medio de una creciente controversia por denuncias de presunta tortura contra los dos principales sospechosos, las autoridades mantienen activa la búsqueda de la niña Brianna Genao Rosario, de tres años de edad, desaparecida desde el pasado 31 de diciembre de 2025 en la comunidad rural de Barrero, municipio de Imbert, provincia Puerto Plata.
A ocho días de que la menor fuera vista por última vez, y pese a que dos parientes por línea materna habrían confesado presunto abuso, su asesinato y enterrado su cuerpo, los organismos investigadores aún no han podido establecer el lugar donde se encuentran los restos.
Los señalados son los hermanos Rafael Rosario Núñez, alias Papito, de 52 años, y Reyes Rosario Núñez, de 43, ambos tíos abuelos de la niña.
Según versiones atribuidas a los detenidos, estos alegan no recordar la zona exacta donde supuestamente enterraron a la menor, argumentando que el hecho habría ocurrido en horas de la noche, bajo escasa visibilidad.
Guiadas por las posibles coordenadas ofrecidas durante los interrogatorios, las autoridades han realizado excavaciones en distintos puntos del área sin resultados positivos.

En el operativo participan miembros del Ejército de la República Dominicana, la Defensa Civil y otros organismos de socorro, utilizando drones térmicos, perros rastreadores y personal especializado en búsqueda y rescate.
Los dos sospechosos permanecen bajo custodia policial en la Dirección Regional Norte de la Policía Nacional, en Puerto Plata, mientras continúan las investigaciones.
Padre pide justicia
Carlos Manuel Genao, padre de la niña, exigió que los responsables sean sometidos a la justicia y que se aplique todo el peso de la ley.
El progenitor de la niña se refirió al caso tras salir de un encuentro con los investigadores, quienes le explicaron los detalles relacionados con la supuesta confesión de los hermanos Rosario Núñez.
Incredulidad en la comunidad
En la comunidad de Barrero, donde desapareció Brianna Genao Rosario, residentes expresaron dudas sobre la versión que vincula a los familiares con la desaparición y muerte de la niña.
Aseguran que se trata de hombres trabajadores, tranquilos y sin antecedentes conocidos de conflictos con la ley.
El alcalde pedáneo del paraje, Cornelio Cabrera, cuestionó la supuesta confesión y sostuvo que esta habría sido obtenida bajo agresiones físicas.
«Si me están golpeando, hasta yo digo que la maté», expresó Cabrera, quien afirmó que existen imágenes que mostrarían golpes sufridos por los detenidos durante los interrogatorios.
En el mismo sentido, Delma Martínez, residente de la comunidad, dijo no creer que los familiares estén involucrados.
«Esos hombres son serios», afirmó, al destacar que en el caso de Reyes Rosario Núñez es lector en la capilla local.
«No creo que una persona de Dios pueda cometer un asesinato», añadió.
Los lugareños señalaron, además, que ambos sospechosos presentan supuestos problemas de salud mental, aspecto que, a su juicio, debería ser tomado en cuenta por las autoridades durante el proceso investigativo.
Los comunitarios coincidieron en que su mayor anhelo es que la niña aparezca con vida.
Sin respuesta
Hasta el momento, ni la Policía Nacional ni el Ministerio Público han respondido a las denuncias formuladas por los moradores de la comunidad de Barrero, quienes aseguran que los señalados como responsables de la desaparición de la niña habrían sido sometidos a actos de tortura.
Asimismo, el órgano acusador no ha ofrecido detalles sobre el proceso de sometimiento a la justicia de los presuntos confesos asesinos.
Fuente Diario Libre