RÍO DE JANEIRO (AP) — El expresidente brasileño Jair Bolsonaro recibió permiso el miércoles para salir brevemente de prisión, donde cumple una condena de 27 años por un intento de golpe de Estado, y someterse a exámenes médicos en un hospital de la capital después de que se cayó de la cama.
Bolsonaro, de 70 años, fue escoltado por agentes de policía desde la sede de la policía federal en Brasilia hasta el hospital DF Star, a donde llegó alrededor del mediodía para realizarse tres pruebas cerebrales.
La esposa de Bolsonaro, Michelle, anunció por la tarde en Instagram que el exmandatario había concluido con sus análisis y estaba a la espera de los resultados. Añadió que su esposo regresó a la prisión.
El hospital DF Star publicó más tarde un comunicado en el que señaló que los resultados de las pruebas revelaron “un leve engrosamiento de los tejidos blandos en las regiones frontal y temporal derecha” debido al trauma, pero que no se necesitaba de tratamiento adicional.
Bolsonaro se cayó de la cama mientras dormía en su celda la noche del lunes. Su esposa y su hijo Carlos declararon el martes en redes sociales que el exmandatario necesitaba atención médica y expresaron su frustración porque Bolsonaro no fue enviado al hospital inmediatamente después del percance.

En su decisión de autorizar el traslado al hospital el miércoles, el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. mencionó un informe de salud realizado por la policía federal el martes.
Según el informe, Bolsonaro reportó un traumatismo leve en la cabeza. Al ser examinado, se encontró que estaba consciente y lúcido, con un corte superficial en el rostro.
De Moraes autorizó la tomografía, el escaneo cerebral y la prueba de ondas cerebrales que solicitaron los abogados de Bolsonaro.
Añadió que su traslado al hospital debía realizarse de manera “discreta” y que la policía federal era responsable de la seguridad de Bolsonaro y de su regreso a la prisión.
Bolsonaro había salido previamente del hospital y devuelto a prisión el jueves pasado, una semana después de someterse a una cirugía de doble hernia.
Bolsonaro ha sido hospitalizado en varias ocasiones desde que fue apuñalado durante un evento de campaña previo a las elecciones presidenciales de 2018.
Bolsonaro y varios de sus aliados fueron condenados en septiembre por un panel de jueces del Supremo Tribunal por intentar derrocar el sistema democrático de Brasil tras su derrota electoral en 2022.
El complot incluía planes para asesinar al presidente Luis Inácio Lula da Silva, al vicepresidente Geraldo Alckmin y a De Moraes. También había un plan para fomentar una insurrección a principios de 2023.
Bolsonaro también fue condenado por cargos que incluyen liderar una organización criminal armada e intentar la abolición violenta del estado de derecho democrático. Él ha negado cualquier delito.