Un mundo confuso y en crisis
El mundo sigue convulso, casi todos los días sale un joven trastornado a las calles de los Estados Unidos, con rifle o pistola en mano a matar seres humanos, cual si fueran pancartas de tiros al blanco.
El papa Francisco llama a los lideres internacionales a reanudar «verdaderamente» el diálogo, a propósito de la guerra de Rusia en Ucrania, al tiempo que pide evitar la violencia en Sri Lanka. No se preocupe pontífice que sabemos que no le harán caso.
Mientras crece el hambre por la carestía de los alimentos en el mundo, la población ucraniana sigue siendo golpeada cada día por una lluvia de misiles. ¿Por qué no se comprende que la guerra solo crea destrucción y muerte?
Los actores internacionales, los que controlan el mundo terrenal, al parecer no quieren negociaciones, si no es para alimentar la insensatez de la guerra, que solo deja grandes beneficios a la industria armamentista.

La crisis Rusia -Ucrania, tiene al mundo en suspenso, y como si fuera poco estalla en Sri Lanka, una ola de protestas en medio de su grave crisis económica, la peor desde su independencia del Imperio británico en 1948, y que han causado la dimisión del presidente Gotabaja Rajapaksa.
Esta crisis es mundial, pero no en todos los países asimilan la realidad de lo que pasa y lo que nos espera. Por ello ya hay estallidos sociales en algunos, donde la gente se queja por el alza en los combustibles, la comida y la energía eléctrica.
Son tiempos difíciles, problemas que no están al alcance del hombre para resolverlos, estamos a merced de un grupo que sin importar que los pobres mueran de hambre, continúan su lucha por el control del nuevo orden económico mundial caiga quien caiga.
Es como si ya se estuvieran cumpliendo los tiempos de la profecía. ¿Será que ya estamos en los tiempos del apocalipsis? Para muestra un botón. Aún no salimos de coronavirus y ya tenemos una viruela extraña que sin ser invitada ya ha hecho presencia en varios países.