El voto popular

EDITORIAL

En un año electoral, el principal número de la agenda es garantizar que haya unos comicios libres y democráticos, donde se respete la voluntad popular. Fácil es hablarlo, pero lo difícil es conseguirlo.

Vivimos en un conglomerado social y político donde el fantasma del fraudes  ha estado gravitando a todo lo largo de nuestra historia.

Ahora hay que fortalecer a las instituciones nacionales. El voto libérrimo del pueblo es lo que da forma y vida a la democracia. Si hay trasiegos en la voluntad popular, se hace un gran daño al surgimiento de un estado de derecho.

La Junta Central Electoral llega a la etapa central de preparación de las elecciones con los pies de gelatina. Ha tenido encontronazos de relación con las primarias, que se debieron obviar.

La JCE no tenía que organizar ni fiscalizar, ni ser responsable de las primarias internas de los partidos mayoritarios.

En especial, se veía que entraba a un terreno envenenado y resbaladizo, cuando paso a ser el garante de las primarias del Partido de la Liberación  Dominicana.

Ahora tiene que dejar página atrás, y pasar a trabajar de lleno en la preparación de las elecciones municipales, y después las legislativas y posteriormente la presidenciales. Es un tramo de gran trabajo y sobre todo de poner el cuño a la  credibilidad.

A la JCE no la descreditan las críticas, sino el camino que tiene que recorrer. Si hay verticalidad a toda prueba, nadie podrá echar lodo sobre el accionar de los miembros del organismo de elecciones.

No dudo de la honorabilidad de los magistrados, pero tienen que asimilar las críticas, y saber que las voces disidentes no significan que se está erosionando su moral.

Estas van a ser unas elecciones complejas, muy difícil. La sombra de la segunda vuelta abre las puertas a todas las posibilidades. En ese marco siempre estarán presentes los hechos negativos de nuestra historia electoral.

Estarán presentes la venta de cedulas, la compra de conciencia, las amenazas, los trastrueques de votantes y las falsas encuestas.

Por todos los medios, cada uno de los dominicanos tiene que luchar para que haya unas elecciones libres y democráticas. Hay que hacer valer la fuerza de la voluntad popular.

Tenemos que fortalecer las columnas de la democracia, donde el voto emitido en forma libre y sin contrariedades, es la máxima representación de la voluntad popular.

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