Derrotar el peledeismo en tanto régimen

Por Manuel Salazar

Hay que atreverse a meter el país en un círculo virtuoso que lo mueva hacia delante, supere el régimen que debió morir con la dictadura de Trujillo y  desarrolle una nueva transición democrática.

Para eso es necesario que a partir del 2020 haya gobierno nuevo, con el apoyo de una amplia  base social que sólo puede darlo la unidad en torno a un programa democrático de las fuerzas de la oposición.

Las primarias del pasado 6 de octubre crean una perspectiva mínima favorable a ese propósito.  En estas se observó la marca PLD  en  su tamaño y tal cual es en sus mañas.

Pero  también mostraron cómo andan sus entrañas y sobre todo la posibilidad de que se pueda  poner fin al modelo peledeísta de gobierno, con el que se debe acabar.  Subrayo, acabar con el modelo peledeísta;  para que no se reedite más,  como se reedito el trujillismo y el balaguerismo.

No se puede perder  la perspectiva. El peledeismo se constituyó en un modelo de régimen político,  que es la retranca actual para un proceso de transición democrática.

Pero la coyuntura, que no acaba de formarse  todavía, tiene elementos que permiten considerar la posibilidad del fin de ese modelo  y cierre una época para dar paso a otra.

Este proceso, es la coyuntura más compleja que se haya visto en el país en los últimos 40 años. Tan compleja que todavía la coyuntura electoral no acaba de formarse.

Es recomendable analizar este momento mediante un marco teórico como el marxismo leninismo,  y superar la práctica de hacer política de oído.

Recomendaría una lectura y reflexión de la obra “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, de Carlos Marx.

Esa, en la que entre otras cosas dice: ” El peso de todas  las tradiciones muertas oprimen como pesadilla el cerebro de los vivos”.

Resume, que cuando se plantean las perspectivas,  con posibilidades significativas de cambio, de avances, también aparecen los que,  conscientes, o  inconscientemente, le hacen el juego al pasado, y obstruyen el proceso de cambio.

La cuestión política  hoy, en República Dominicana, es cómo contribuir a superar el régimen político que debió desaparecer con Trujillo, pero que pervive todavía;   se ha barnizado cada vez desde 1962, y hoy se expresa en el modelo peledeísta de gobierno, bicéfalo, tan singular, que parece mitológico, de literatura.

Las primarias del 6 de octubre han dejado la perspectiva de la ruptura del bicefalismo del modelo partido/régimen.

Y es bueno.

Pero la dispersión de fuerzas e ideas, pueden permitir que perviva un régimen que debió desaparecer con Trujillo.

Porque se ponga la principal atención a la rentabilidad de votos/curules que esa situación hace posible, y se pierda la perspectiva principal, cuál es, derrotar al peledeismo y programar la superación de su régimen en un proceso de transición democrática.

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