El circo político

EDITORIAL

Tendrán que surgir fantasías entre los candidatos presidenciales, para hacer frente a las principales demandas de la sociedad dominicana.

Nadie tiene en su cartilla encontrar solución a la inseguridad ciudadana, crear una política de pleno empleo y  hacer frente a la marginalidad y la exclusión.

Por tanto,  es al votante que le toca determinar si alguien le ofrece  algo más que cháchara política, y tiene las buenas intenciones para ir a mejorar las condiciones colectivas de vida en el país.

Nos preocupa sobre todo a los sectores marginales, los que son golpeados con el clientelismo.

Ya es sabida la vieja frase de los políticos de todos los tiempos, en el sentido de que las elecciones se ganan el día de las votaciones, cargando a las espaldas bolsas llenas de dinero.

Ese clientelismo no se evitará el año venidero. La acción es posible porque hay necesitados que  se dejan seducir por un par de papeletas.

La palabra final del sistema electoral la  decidirán los que el día de las votaciones tengan conciencia  de que no pueden vender su voto ni su corazón.

El hombre de la calle es importante por un día, porque puede llevar a cargos a los aspirantes a la presidencia, regidores, alcaldes, diputados y senadores.

Los de abajo son la mayoría, y a ellos se tendrán que ir en forma obligatoria. Es la única vez en que dentro de la democracia representativa, se toma en cuenta a los pobres. Solo en tiempo de campaña.

Luego son olvidadas horas después, cuando se dan a conocer los resultados de las votaciones. Ya cumplieron con su misión y pasan a ser objetos desechables, a los que nadie recibe en sus oficinas ni se les escuchan sus quejas.

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