Relaciones con China

EDITORIAL

Las relaciones de la República Dominicana con China se tienen que ampliar. No es fácil, es un terreno movedizo. El Caribe es una zona de influencia de los Estados Unidos, y el intercambio  dominicano y el gigante asiático  no irán a gran velocidad, pero se tiene que seguir adelante.

Es difícil  para el gobierno dominicano desarrollar una amplia política comercial con China, sobre todo en las aéreas donde tienen influencia de mercado los manufactureros norteamericanos. A pesar de todo, hay que  abrir las puertas dominicanas a la inversión China.

Por años, tantos que es difícil ubicar el inicio, la emigración china se estableció en la República Dominicana, dedicándose al comercio de comestibles, de hoteles y de ventas de chucherías. Se esquematizo a los chinos diciendo que vendían barato y de mala calidad.

Hoy China es uno de los gigantes de la tecnología mundial. Su producción ha mejorado. Los dominicanos nos beneficiamos  de ese comercio, que comenzó informal y ahora se amplían en base al establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

Los empresarios dominicanos  están a la espera de los inversionistas Chinos, mientras buscan ampliar su red comercial vendiendo y dando servicios a los millones de orientales. Parece que los empresarios dejan atrás a los pruritos y van a lo práctico.

Los Estados Unidos tienen el derecho de establecer su comercio en la República Dominicana, pero no puede tratarnos a nosotros como si fuéramos una colonia. Los dominicanos tienen el sacrosanto derecho de comercializar con el país del mundo que nos venga en gana.

Una nación libre e independiente no puede estar a espera de que se le  del permiso para establecer sus relaciones diplomáticas. El gobierno y los empresarios tienen que comprender que es parte del futuro dominicano establecer relaciones a fondo con los chinos, dentro del plano del respeto mutuo.

En esta ocasión no hay ideología de por medio, sino intercambio comercial. Ya pasaron los tiempos en que los chinos trataban de exportar la revolución Roja.

Ahora lo que buscan es convertirse en una de las primeras potencias del mundo, y establecer relaciones diplomáticas con todos los países, algo que al parecer tiene inquieto al gran imperio de los EE.UU.

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