Un país donde na e na

EDITORIAL

Vivimos en un una República Dominicana que se divide en tres partes, los pobres que son mayoría, los nuevos millonarios, que son los políticos que están en un cargo público o que ya pasaron y los empresarios que viven en componendas con el grupito que se alimentan de la teta nacional.

Pese a que existen amagues de medios y periodistas que hacen denuncias de algunos actos de corrupción, es como si nada pasara. Somos un país donde na e na. La capacidad de asombro se ha perdido, papeleta mató a menudo y lo demás es historia.

Un escándalo tapa a otro, los tribunales se han convertido en una especie de show, utilizados por corruptos y corruptores para entretener a los hijos de machepa.

Mientras tanto, a los pobres se le apaga la voz, ya los políticos cuando están en el poder no le hacen casos a sus reclamos, las calles de los barrios lucen polvorientas, los ríos siguen siendo depredados y contaminados por personas que se enriquecen de esa desgracia y por quienes empujados por la miseria construyen sus ranchitos en sus orillas.

Las avenidas son asfaltadas con material de poca calidad, a las obras no se les da el mantenimiento ni la supervisión de rigor y por ello no es raro ver las calles llena de hoyos o a oscuras porque las lámparas se quemaron o se robaron el cableado.

Un ejemplo palpable es el puente de la 17, el cual lleva más de 10 años en reparación y en vez de mejorar cada día luce peor.

Pero mientras ricos y políticos se reparten la leche de la vaca nacional, gobiernos van y gobiernos vienen y desde el Banco Central se pregona que la economía crece y crece, aunque nadie sabe explicarse, el por qué si eso es así, entonces porque ese crecimiento nunca se ha reflejado en la mayoría de la gente.

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