EDITORIAL

Un río desbordado

Los jueces del  Tribunal Constitucional tendrán que demostrar su independencia de criterio y de acción, con este tema del voto de arrastre y la reelección.

Hay cuotas de partidos políticos en torno al tribunal. Hay una buena tajada para el Partido de la Liberación Dominicana, pero no se olvide que en el PLD hay reparto de cuotas entre Leonel y Danilo.

A  vista lejana da la impresión de que el Tribunal Constitucional podría favorecer a Danilo, en una decisión importante.

En una convocatoria de la Asamblea Nacional se podría aprobar una reforma a la Constitución. El motivo central sería permitir la reelección presidencial. Si se cuenta con los votos que los reglamentos exigen, ese movimiento sería legal. Lo que podría pecar de tremendismo es la forma en que se obtengan los votos.

Parecería luchar contra corriente cuando uno revisa los votos que le hacen falta a Danilo para que se dé una reunión de la Asamblea Nacional para modificar la Constitución.

Los oficialistas lo saben, y no tratarían de convocar a una revisión de la Constitución si no amarran los muchos votos que les hacen falta.

Los disgustos que genere la aprobación o rechazo de la reforma constitucional para permitir la reelección, llevará el caso al Tribunal Constitucional, y a la Suprema Corte de Justicia. Quién controle a estas cortes, dirá la última palabra.

El día de las votaciones, en forma libérrima y secreta, el pueblo dominicano dirá a quién quiere de presidente para los próximos cuatro años. Pero como lo demostraron los 20 años de Balaguer y los 4 de Hipólito, para imponer la reelección todo se vale.

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