La hora de las divisiones

EDITORIAL

La crisis interna del sistema político nacional toca fondo. En el Partido de la Liberación Dominicana se amplía. Y en el Partido Revolucionario Moderna se oculta en una cara de dar largas a una guerra inevitable.

En el PLD hay una lucha abierta por la reelección y otras para impedir la reforma Constitucional. Hoy se torna difícil vislumbrar el futuro inmediato. Lo real es que un sector del PLD tiene obligatoriamente que aplastar al otro, para poder subsistir.

Inclusive una negociación pasa por el doloroso camino de que uno de los grupos acepte la derrota y entregue sus fuerzas a su contrincante. La suerte está echada y la división formal solo espera un momento coyuntural para salir de lo soterrado.

Hay emergentes que están a la espera de que el enfrentamiento de Danilo Medina y Leonel Fernández no llegue a división, sino que ambos se pongan de acuerdo y escojan a un candidato que cuente con el apoyo del máximo liderazgo. Es difícil esa situación, porque significaría para los dos el comienzo de la decadencia política.

En los dos grupos no se ve como salida  pasar el relevo en estas circunstancias. Margarita Cedeño piensa que puede ser la candidata presidencial, y se aleja del equipo político de Leonel Fernández. Una estrategia delicada, donde hay mucho, todo, que perder y poco que ganar.

Lo cierto es que Leonel si no es candidato del PLD, no tiene allí futuro político inmediato, y a largo plazo se esfumará.

Todos se juegan en estas elecciones la subsistencia. Para Hipólito Mejía no hay mañana. Ahora o nada. Para Luis Abinader, su perfil no soporta una nueva derrota, y del Miguel Vargas no se puede hablar porque el PRD solo existe en siglas.

Todos apuestan a tener un salvavidas en las manos, porque saben que hay nuevas caras que esperan en el banco, y se solidificarán dentro de cuatro años.

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