El movimiento sindical

EDITORIAL

Parece que el movimiento obrero-sindical dominicano ha roto la inercia, sale del congelamiento y vuelve a tratar de entablar nuevas jornadas de lucha. Sale poco a poco del precipicio de la atomización y el amarillismo.

Hoy es más fácil lograr la unidad de los grupos sindicales. No está de por medio la lucha ideológica y el sometimiento  incondicional a los dictados de folletos de que la clase obrera va al paraíso.

Solo se daba el infierno sometido por los patronos, los organismos de represión y el gobierno de turno. Hoy hay tiempos distintos, siguen al frente las mismas caras del sindicalismo, pero remozadas con la idea de que si no hay unidad todos van a desaparecer.

Los grandes sindicalistas, los históricos, pertenecieron a estas centrales sindicales que todavía accionan en la vida pública nacional. Parecía que estaban muertas, y ahora dan la batalla con la lucha contra la eliminación de la cesantía y al salir a las calles en rol de protesta.

Debe ese movimiento sindical cuidarse de caer en las veleidades de ideologías que están en los escaparates, o de subordinación a partidos políticos, o el doblez ante sectores empresariales. Su futuro solo se lo garantiza la clase obrera, la lucha por reivindicaciones es lo que le dará fuerza y valor.

El acero se va a templar en esta lucha por mejores condiciones de vida, la fijación de un salario mínimo decente, que no se elimine la cesantía y que no se deje abandonado a los que todavía están bajo la sombrilla harapienta del Seguro Social.

Los tremendismos  de paros inopinados hay que evitarlos. Ellos llevaron al fracaso, al ver las huelgas como una moda, sin querer enterarse de que siempre el de abajo lleva las de perder, sino sabe usar la cabeza para poder moverse y luchar.

La ocasión es buena para que se haga un análisis profundo de hacia dónde va el movimiento obrero. Por primera vez en años  luce fuerte, con músculos poderosos y listos para enfrentar todas las jornadas accidentadas que le esperan

Los políticos hacen promesa de mejoría general, pero es imposible que se puedan lograr reivindicaciones si de por medio no está un movimiento obrero fuerte, independiente y comprometido con lo mejor del país.

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