¿A qué hora duerme José Luis Mendoza ?

Por Tomás Gómez Bueno

Jose Luis Mendoza, el joven comentarista que se deja escuchar en horas de la tarde de lunes a viernes a través de la Z 101, a quien no tengo el honor de conocer, se ha convertido en un verdadero fenómeno del análisis de panel a través de uno de los medios de comunicación de mayor impacto y audiencia.

Cada intervención suya es una enjundiosa, sabia y bien elaborada cátedra, no importa el tema que aborde. Sus exposiciones discurren con una tórrida y natural fluidez. Sin caer en esa retorica ampulosa, vacía y divagante, con mucha propiedad y certeza, maneja un vocabulario rico y de mucho contenido y actualidad. Sus enfoques siempre apuntan a lo práctico y atendible, a lo que propone soluciones y busca resultados.

En las conversaciones abiertas rara vez luce impreciso, o patinando entre la ambivalencia y la duda. Es suelto, ameno, perspicaz y tiene el don de iluminar con la lucidez de un tratadista experto temas de la historia, la democracia, los derechos, la cultura, el arte y otros. Hay que escucharlo hablando de deporte, no solo de estadísticas, acontecimientos y estrategias, sino también de la filosofía del juego, de su sentido lúdico y recreativo, de su práctica como ejercicio de transformación, superación y convivencia humana.

José Luis tiene bien esquematizadas sus ideas, su estructura discursiva está organizada de tal forma que sus intervenciones son todo un despliegue de excelente pedagogía. Su léxico se exhibe abundante, pero sin afectación ni retorcimientos, lo que hace de sus alocuciones una escucha grata y admirable que, sin dudas, lo han convertido en nuevo fenómeno del arte del comentario radial.

Su visión del mundo, de la cultura, de la historia, su acuciosidad para observar y extraer simplezas de la vida cotidiana, le dan ese amplio espectro de la realidad que le imprimen un inusitado interés humano a sus participaciones. Sin faltar a la firmeza de sus convicciones, sabe manejar el desacuerdo y no empuja sus posiciones a extremos lapidarios.

Sus temas los trata desde una perspectiva integral, ausculta lo sistémico y trascendente sin ignorar la cotidiano y hasta lo trivial. Es notable su capacidad para para resumir y sintetizar su pensamiento. Evita digresiones y casi siempre le deja al oyente esa brecha generosa para que él mismo saque sus conclusiones. Rara vez pontifica o sentencia, pero esclarece y propone.

No sobreabunda, casi nunca machaca su discurso o cae en lo repetitivo o cansón. Posee una tónica y agradable que matiza con un marcado interés de ilustrar a su audiencia y hacerse comprender. No se muestra exhibicionista ni sectario, aunque es aguerrido y sabe hacer una inteligente apología de lo que cree. Se escucha con deleite.

Percibo al escuchar el programa que hasta sus propios compañeros de cabina notan admirados la manera tan diestra con que se maneja este joven comunicador.

José Luis Mendoza es dueño de una diversidad temática impresionante, la que aborda con gracia y dominio poco común. Su discurso es consistente y claro. Su entrada característica es: “Yo siempre he dicho, o yo siempre he sostenido” … Eso les da a sus posiciones una apreciable fuerza pedagógica y una consistente articulación sistémica, que, junto a su voz clarísima y muy bien entonada, les confieren a sus intervenciones un atractivo especial que las hacen sobresalientes.

Es un excelente entrevistador. Sus preguntas, agudas y pertinentes, con frecuencia, sin que se advierta mala intención, ponen en apuros a ciertos entrevistados. Siempre trata de enriquecer y sacar el mejor contenido del tema en discusión. Sabe escuchar y exhibe con los entrevistados notable dominio del arte de dialogar y mantener el interés sobre el tema.

Posee un admirable nivel de actualidad sobre innovaciones y tecnologías modernas, y gusta acompañar sus comentarios del análisis y perspectivas de las tendencias dominantes.

No es economista titulado, las estadistas y los cálculos, sin desconocerlos, no parecen ser su fortaleza, pero su dominio, su compresión inteligente de los fenómenos de la producción, el consumo y su impacto, la libre competencia y el objetivo final que es generar riquezas es un abordaje frecuente que hace este analista desde diferentes perspectivas con inusual brillantez.

No es un reconocido crítico de arte, pero se atreve, en medio de un comentario, a tomarle el impulso de manera incidental al genio de Goya y expresar, sin gran esfuerzo, la significación social y el vuelo estético reflejado en el colorido y los trazos de uno cualquiera de sus cuadros.

Jose Luis es de un comentarista que no podemos escuchar y quedarnos indiferentes a la variedad y fecundidad de su saber, a su estilo, a su lógica, a su estética retórica y al ritmo sostenido de su discurso. Tiene un conocimiento bien informado de nuestra geografía, domina la infraestructura territorial y sus potencialidades.

Su memoria es fabulosa, recuerda nombres y hechos con una facilidad extraordinaria, y sabe mover sus personajes, sabe ponerlos en contexto. Asombra ver como este joven tiene criterios acabado de hechos y situaciones poco conocidos. Trae hechos y personas de otros tiempos y latitudes para fortalecer sus exposiciones, para comparar, para esclarecer o argumentar sus temas.

Tiene el don de hacer referencias históricas con tanta frescura, lucidez y precisión que parece andar codeándose con personajes que solo una mente tan acuciosa e informada como la suya puede poner sobre la mesa con tanta familiaridad y soltura. Da la impresión de que interactúa con estos seres lejanos con la confianza y la cercanía de tenerlos en un encuentro informal y amistoso.

Mi recomendación es que preserve los audios de sus intervenciones en perspectiva de transcribirlos y convertirlos en texto.

Deslumbrado por su sapiencia, por la abundante información de que dispone y la brillantez de sus exposiciones, elevo oraciones por su vida para que el Señor lo guarde y lo bendiga, y también me pregunto: ¿A qué hora duerme José Luis Mendoza?

rutacristiana@gmail.com

JPM

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *