Policía y Justicia

EDITORIAL

Hay que aumentar la seguridad ciudadana en todo el país. Se hace necesario revisar los parámetros actuales, muchos de los cuales no han dado resultados. La delincuencia tiene que ser maniatada, pero las acciones son complejas y difíciles.

La policía tiene que ampliar los métodos de investigación, hay que proceder a realizar labores de inteligencia, antes de detener a una persona que puede ser implicada en un delito. Siempre la policía debe  tener pendiente que es un auxiliar de la justicia y no un  vengador anónimo.

Fuera de los tribunales nadie puede aplicar justicia. Si difícil es probar la comisión de un delito en un juicio oral, público y  contradictorio en el recinto sagrado de un tribunal, será imposible poder encontrar un culpable o salvar un inocente con el cañón de la pistola caliente.

Las medidas a tomar por los uniformados es comprender que son auxiliares de la justicia, y que no pueden hacer un ejercicio desenfrenado de  sus armas letales.

Un exceso en la actuación puede mover a ira y desconocimiento por parte de los ciudadanos. Si se le tiene miedo a la autoridad, esta no podrá cumplir con su rol. Una cosa es mantener el principio del respeto a los organismos de seguridad, y otro que se le tema.

No me contradigo cuando digo que los intercambios de disparos son parte de las acciones para  controlar el delito.  Es una medicina que se debe aplicar únicamente cuando la vida de los agentes está en peligro. Si un alegado criminal esgrime un revolver y dispara, se le tiene que responder de la misma forma.

Para poder controlar las acciones criminales tiene que haber una mezcla y buenas intenciones entre la justicia y los uniformados. Cada cual tiene un rol que cumplir.

Por demás, la lucha es para que el gran pueblo recupere la confianza en la justicia y los organismos de seguridad.

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