Elegía a mi esposa desde su traje de madera

Por Danilo Correa

Partió de esta cloaca negadora de girasoles; el miércoles 10 de otoño, 2018. A Pesar de este oxidado invierno encriptar tu voz  en el calabozo  escandalizado y lúgubre Octubre, resplandece en ti la tranquilidad de una vida más allá de nuestras lagrimas.

Mercedes Rodríguez, en ti no cupo la muerte tu cuerpo danzo al son del espíritu de las celestiales amapolas y se agiganto de luz  iluminando las madrugadas de  nuestro dolor.

Patriota, maestra, educadora en el pedúnculo  barrio capitalino de Manganagua, ubicado en el alma del linaje empobrecido y pisoteado tan solo por el dolor de sus miserias milenarias colgadas en el codo de nuestra bandera Tricolor.

Mi esposa, en su rostro de luto, reflejaba aquellas alboradas cargadas del haber cumplido.

Entre bullicios angelicales y mocedades en ritmo de recreos escolares/comunitarios, y más allá de las enraizadas paredes de la escuela  y otros maestros cazadores de tinieblas y sembradores de lamparas, quitaron el hambre analfabeta del rostro árido de la historia, con la sed descalza de ambiciones.

Aquel calendario huérfano de días feriados en su paladar, al brotar el sol sobre la moral y honestidad desde el frente constructor del hombre y mujer nueva, iniciando la antorcha,  con visitas matinales en las puertas del lodo de aquellos caminos vecinales del sector.

Tocando masificada puertas con los latidos del pizarrón y el borrador de ocaso con la finalidad de llenar la casa alquilada que funcionaba como colegio y luego bajo lucha y sacrificio del poder popular /educativo se logró oficializarla. Hoy  escuela pública Aníbal Ponce,1977/2018…Su primera directora Licda. María Mercedes Rodríguez Correa.

Primero muchos educadores,profesores,conformamos un circulo de jóvenes por una nueva educación como: Víctor Tomas Peña,(Tommy),Fernando de la Rosa, Sonia Landa, Danilo Correa,Makuky,Digna Martinez,William Hernández, José Vidal, Miguel Hernández, Gabriel Luna Capellan,Saul,Agueda,Julio Cesar Matos, Donato, entre más centinela por la educación, que en estos instantes de versados nervios se me escapan en este nicho de luces…

Muchos éramos militantes de la bandera barrial, la que nunca ha perdido su color, por eso caímos presos por amurallar la furia fascistas que  el horizonte educativo, en aquellos tiempos se dedicó ese régimen a crear fronteras y muros contra la vida en libertad y democracia…

Y yo desde el pódium de la muerte de mi esposa, Mercedes Rodríguez, cómo un velero surcando entre mis lagrimas, recordaba que esa playa desde jóvenes de entonces, nada mas obedecíamos a la Patria vulnerada.

Y pensando siempre en los niños/niñas, sin abrigo y esperanza del saber, levantamos la antorcha educativa y compromisaria del verbo cristiano e ideológico de Salomé Ureña de Henríquez, Eugenio María de Hostos, Ercilia Pepín, Aníbal Ponce, José Ingeniero, Pedro Henriquez, Gabriela Mistral y Paulo Freire, Domingo Moreno Jimenez, entre tanto más.

Mercedes, te contemplo como era en las estelas mañaneras desde tus ojos infantiles al hablarnos de la asistencia de hoy bajo  la garganta  lluviosa de la escuela destartalada del timbre.

Cuando el escándalo  de alumnos, brincaba detrás de las manecillas del reloj, son las 12 pm a la casa. y tu amor, con el paragua repleto de cansancio leía la biblia sentada frente al escritorio de tu bandera.”Amar al prójimo como a ti mismo”.

Lo digo porque cuando algún profesor que llegó o al centro educativo luego de su fundación, de su palmar filosófico nuevo, te llevaba un niño/niña a  para negarle la inscripción porque no era dominicano, sino haitiano y no tenía acta de nacimiento, la directora, Mercedes Rodríguez, reprochaba esa acción y  lo concientizaba, de ninguna manera aceptaba su rechazo.

Fuiste llamada a capítulo o, porque repartía parte del desayuno escolar, a niños con uniformes y otros del barrio que detrás de la verja, inclinaban sus hambrientos ojos. Pero, la directora abría la puerta de sus estómagos y de esa manera calmaba su podrida hambre.

Esta hora de tu muerte, me sorprendió el dolor mi amor, tu muerte se llenó de libertad, porqué aquellos niños/niñas que ayúdate a cantar el himno nacional frente al cutis raídos de la bandera salpicada de sombra, hoy te saludan y rodean tu calvario de paz entre el escaso espacio nublado de agradecimiento.

La muchedumbre se quito su lágrima a para ver tu inmaculado y rígido cuerpo como tu era, firme en tu defensa por la educación de tu comunidad educativa. Tu quietud, cubierta de gloria y nobleza. Hasta la muerte retiró o su careta para dibujar en tu perfil el tabernáculo de Dios…

Te marchaste, el miércoles 10 de Octubre, 2018, para continuar sembrando lámparas; ahora en otro espacio tal vez, donde no existan tantas miserias en la riqueza…

Amor: Que tu alma descanse en Paz

Licda. María Mercedes Rodríguez Correa, silueta por la Paz…

You May Also Like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *