El ocaso de los líderes

EDITORIAL

Los dominicanos deberían ver con detenimiento los resultados de las pasadas elecciones en Brasil. Fracasó la neo-izquierda en conseguir ganar en la primera vuelta, y por el contrario un derechista seguidor de los militares golpistas, los llamados gorilas, es quien tiene más posibilidades de llegar al poder.

Lo importante para los políticos dominicanos es ver el desgaste de los partidos y el ocaso de los dirigentes. No hay formula eterna para mantener altos niveles en la política, ni dirigentes que estén por encima de su cambiante entorno social.

No importan las buenas intenciones que se puedan tener, la forma de manejar los desafueros del poder son determinantes para que se mantenga un sector político, o que de un momento a otro se deshaga, como si fuera azúcar en un vaso de agua.

Los traspiés del Partido de los Trabajadores y de la izquierda brasileña los llevan al fracaso. El primer traspiés  fue permitir el Golpe de Estado institucional a Dilma Rouseff, y luego la prisión de Lula.

Con años gobernando, y con Lula tocando el son de la música, el Partido mayoritario del Brasil se fue desgastando, sin levantar nuevos líderes.

Lula, que es un jefe político encarcelado, tendría que adjurar de predicamentos fundamentales, y para conseguir el triunfo en segunda vuelta, tendría casi obligatoriamente que negociar con sectores de derecha, que tienen contradicciones con los militares, para obtener la simple mayoría que le daría la victoria.

Sería volver al poder en una situación de suma fragilidad. Un frente de masas encabezado por un partido ya deslucido, con discursos que no sintonizan con la juventud y otros grupos importantes de la sociedad brasileña. Fernando Haddad quiere ser la voz de Lula, pero el fogoso expresidente y líder obrero está detrás de los barrotes.

Jair Bolsonaro es el mejor ejemplo de que un desconocido en las lides políticas puede dar un zarpazo. A nivel local, los partidos están también carcomidos, fuera de una clara sintonía con demandas nacionales, por lo que hay que hacer revisiones antes de que llegue el torneo electoral.

La crisis política brasileña  está en el camino donde se presenta el ocaso de los partidos políticos, y la hora de los hornos en que se esfuman los liderazgos y se cae al caos, a los no haberes sustitutos creíbles para la marcha.

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